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Reto 3: Etnografía para el diseño

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Reto 3 · Etnografía para el diseño Introducción Para este trabajo de campo he continuado la investigación iniciada en el Reto 2…
Reto 3 · Etnografía para el diseño Introducción Para este trabajo de campo he continuado la investigación iniciada en…

Reto 3 · Etnografía para el diseño


Introducción

Para este trabajo de campo he continuado la investigación iniciada en el Reto 2 en torno a la Agencia de la ONCE de Ciudad Lineal, en Madrid. Mi intención inicial era acercarme a una comunidad concreta para observar cómo las personas ciegas o con discapacidad visual se relacionan con la tecnología, los objetos cotidianos y el espacio urbano.

Más que centrarme únicamente en la discapacidad visual como tal, me interesaba observar las prácticas que aparecen alrededor de ella: cómo utilizan el móvil, cómo se desplazan por la ciudad, cómo interactúan con otras personas o qué estrategias desarrollan cuando el entorno no está pensado para ellas.

El acceso a la comunidad fue posible gracias a mi amigo Colín, afiliado de la ONCE y muy implicado en la organización de actividades para otros afiliados. Gracias a él pude acompañar al grupo en distintas actividades culturales y de ocio durante varias semanas.

En el trabajo anterior ya planteaba la intención de aproximarme a esta realidad desde una cierta actitud de “extrañamiento” (Lins-Ribeiro, 1986), tratando de observar acciones cotidianas —como cruzar una calle, utilizar el metro o pedir comida en un restaurante— como si las estuviera viendo por primera vez.

Sin embargo, conforme avanzaba el trabajo de campo fui descubriendo que muchas de las cuestiones más interesantes no tenían tanto que ver con la tecnología en sí, sino con la manera en que las personas construyen autonomía, se organizan colectivamente y desarrollan estrategias para relacionarse con el entorno. Este trabajo recoge precisamente esa experiencia y algunos de los principales hallazgos surgidos durante la observación participante junto al grupo.

Fachada Agencia ONCE de Ciudad Lineal, Madrid.
Figura 1. Fachada Agencia ONCE de Ciudad Lineal, Madrid.

Descripción del trabajo de campo

El trabajo de campo se desarrolló junto a afiliados de la ONCE de la Agencia de Ciudad Lineal, en Madrid. A lo largo de varias semanas participé en distintas actividades organizadas por la propia comunidad, intentando integrarme de la forma más natural posible dentro de las dinámicas del grupo.

El acceso al campo fue posible gracias a mi amigo Colín, afiliado y trabajador de la ONCE, que además participa activamente en la organización de actividades para otros afiliados. Esto facilitó mucho la entrada al grupo porque evitaba que apareciera como un desconocido total. Desde el principio fui presentado como alguien que estaba realizando un trabajo universitario relacionado con antropología del diseño, aunque en muchos momentos terminé participando también como acompañante o apoyo durante los desplazamientos.

Las actividades en las que participé fueron bastante variadas:

  • Visita al Museo Naval de Madrid.
  • Visita al Museo Tiflológico.
  • Visita con cata a la fábrica artesanal de cerveza La Caníbal.
Acceso del Museo Tiflológico de la ONCE en Madrid.
Figura 2. Acceso del Museo Tiflológico de la ONCE en Madrid.

Además de las propias actividades, una parte importante del trabajo de campo ocurrió durante los desplazamientos en metro, autobús y caminando por la ciudad. De hecho, muchas de las observaciones más interesantes aparecieron precisamente en esos momentos aparentemente cotidianos: entrando en el metro, cruzando una calle, buscando una barandilla o intentando organizar un pedido en un restaurante.

La metodología utilizada fue principalmente la observación participante. No me interesaba realizar entrevistas rígidas ni cuestionarios cerrados, sino intentar que las conversaciones surgieran de forma natural dentro de las propias actividades.

Muchas veces las situaciones más interesantes aparecían espontáneamente: bromas durante una comida, comentarios sobre tecnología, dudas en el metro o conversaciones informales mientras caminábamos.

Para registrar la información utilicé principalmente tres herramientas:

  • Notas rápidas en el móvil.
  • Grabaciones de voz personales después de las actividades.
  • Un pequeño diario de campo donde reorganizaba posteriormente observaciones y reflexiones.

Durante el trabajo de campo intenté mantener una actitud bastante abierta y respetuosa. Había temas que preferí no preguntar directamente durante las primeras visitas porque entendía que podían resultar demasiado personales o invasivos.

También aparecieron pequeños dilemas relacionados con mi papel dentro del grupo. En algunos momentos actuaba simplemente como observador, pero en otros terminaba ayudando a guiar personas por el metro, avisando de obstáculos o acompañando desplazamientos. Eso hacía que mi posición oscilara continuamente entre participante, acompañante y observador.

Precisamente esa mezcla entre observación y participación fue probablemente una de las partes más interesantes de toda la experiencia.


Hallazgos etnográficos

Tecnología y autonomía

Uno de los aspectos que más me interesaban antes de comenzar el trabajo de campo era la relación entre discapacidad visual y tecnología. Mi idea inicial estaba bastante centrada en herramientas como lectores de pantalla, asistentes de voz o dispositivos inteligentes.

A Colín lo conozco desde hace casi veinte años. Padece de retinosis pigmentaria y ha ido perdiendo la visión progresivamente hasta el punto en el que ahora sólo percibe ciertas luces y sombras que le ayudan a ubicar volúmenes en el espacio, pero ya sin definición. Es una persona que ha pasado de trabajar como farmacéutico y jugador de rugby a empleado y afiliado de la ONCE. Uno de los momentos que más me impactó ocurrió observándole mientras trabajaba en su despacho con el ordenador. Utiliza la pantalla con un nivel de zoom enorme, aunque en la práctica no la ve, y no emplea ratón. Todo el manejo del sistema lo realiza mediante teclado y lector de pantalla, con los ojos cerrados, concentrado.

Colín trabajando en su ordenador y iPhone.
Figura 3. Colín trabajando en su ordenador y iPhone.

Mientras redactaba un correo electrónico, el ordenador iba reproduciendo continuamente el texto mediante voz sintetizada a una velocidad que para mí resultaba prácticamente imposible de seguir. Aun así, él trabajaba con absoluta naturalidad, desplazándose por el documento mediante combinaciones de teclas y corrigiendo palabras sin aparente dificultad. Al mismo tiempo, usaba su iPhone para buscar información y seguir trabajando en el ordenador.

Recuerdo perfectamente la sensación de saturación que me produjo aquella escena: el ordenador hablando, el móvil hablando y aun así, él manteniendo una conversación conmigo de manera completamente normal. Le pregunté cómo era capaz de entender aquella voz tan acelerada y sonrió respondiéndome algo parecido a:

“Bueno… uno se hace. Es como preguntar cómo hace alguien para andar.”

Aquella respuesta me hizo pensar bastante porque yo estaba observando esa situación como algo extraordinario, mientras que para él formaba parte absoluta de la rutina cotidiana.

También me llamó mucho la atención la importancia que Apple tiene dentro de la comunidad en cuestiones de accesibilidad. VoiceOver aparecía constantemente durante las actividades: leyendo mensajes, indicando opciones en pantalla o guiando el desplazamiento por aplicaciones.

Aun así, una de las cuestiones más interesantes fue descubrir que no todas las personas tienen la misma relación con la tecnología. Me sorprendió descubrir que algunas personas ciegas no utilizan Braille ni muestran interés en aprenderlo. Yo llegaba al trabajo de campo con la idea preconcebida de que el Braille era una herramienta universal dentro de la comunidad ciega.

En algunos casos existía resto visual suficiente para leer textos ampliados o “en tinta”. En otros, aparecía una cuestión importante relacionada con la accesibilidad económica. Dispositivos como iPhone, relojes inteligentes o las gafas RayBan Meta surgían en conversaciones como herramientas útiles, pero también como tecnologías económicamente inaccesibles para parte de la comunidad.

El cuerpo, el bastón y la orientación

Otra de las cuestiones que más me llamó la atención fue la relación entre cuerpo, orientación y espacio urbano. Antes de comenzar esta experiencia veía el bastón principalmente como una herramienta simple de apoyo o detección de obstáculos. Sin embargo, conforme fui acompañando al grupo empecé a entender que funciona casi como una extensión corporal.

Los movimientos con el bastón no eran aleatorios. Cada persona tenía ritmos, velocidades y formas de desplazamiento bastante distintas. Había personas que se movían con muchísima seguridad de forma independiente, detectando bordillos, escaleras o desniveles prácticamente sin dificultad. Otras preferían agarrarse al codo de un acompañante vidente.

En desplazamientos grupales aparecía una organización bastante interesante: una persona se agarraba al guía y otra al compañero anterior, formando pequeñas cadenas humanas muy coordinadas.

También me llamó mucho la atención cómo muchas personas desarrollan una memoria espacial muy precisa.

En determinadas líneas de metro donde no había locuciones claras aparecía cierta desorientación, y algunos afiliados preguntaban constantemente en qué parada estábamos o cuántas estaciones quedaban.

Uno de los momentos que más me impactó ocurrió en un paso de peatones sin señal acústica. Varias personas comenzaron a cruzar en rojo y algunos afiliados interpretaron el movimiento general como señal para avanzar también. Tuve que frenarlos rápidamente porque venían coches. Aquella escena me hizo darme cuenta de lo dependientes que somos de señales visuales incluso para algo tan cotidiano como cruzar una calle.

También observé cómo algunas personas utilizaban mucho más el sonido y la memoria corporal para orientarse. En ciertos casos incluso aparecían pequeños movimientos repetitivos de cabeza mientras escuchaban o intentaban ubicarse espacialmente.


Accesibilidad social y experiencias multisensoriales

Las visitas al Museo Naval, al Museo Tiflológico de la ONCE y a la fábrica de cerveza La Caníbal fueron especialmente interesantes porque me hicieron pensar en otras formas posibles de accesibilidad y en cómo la experiencia de un espacio cambia completamente dependiendo de cómo se percibe.

La primera actividad en la que participé fue la visita al Museo Naval de Madrid. Allí tuve una de las primeras sensaciones claras de “extrañamiento” durante el trabajo de campo. El museo había autorizado excepcionalmente que el grupo pudiera tocar determinados objetos de la colección para facilitar la experiencia a las personas ciegas. Había pequeñas esculturas, maquetas de barcos, proyectiles, cañones e incluso algunos instrumentos de navegación que normalmente solo pueden observarse tras las vitrinas.

Me llamó la atención una maqueta de barco que varios afiliados recorrían lentamente con las manos mientras el guía describía las distintas partes de la embarcación. Mientras yo entendía el objeto prácticamente de un vistazo, ellos iban reconstruyéndolo poco a poco mediante el tacto, deteniéndose en detalles concretos de las cubiertas, mástiles o cañones laterales. Recuerdo incluso cómo uno de ellos preguntaba por la altura real del barco o cómo se distribuían las distintas plantas interiores, tratando de completar mentalmente el objeto a partir de lo que tocaba y escuchaba.

También fue interesante observar cómo reaccionaban algunos visitantes del museo al ver al grupo tocando las piezas. Se notaba cierta sorpresa e incluso curiosidad, probablemente porque rompía completamente la norma habitual de “no tocar” dentro del espacio museístico. De alguna manera, aquella escena cambiaba temporalmente las reglas normales del museo.

Grupo de personas invidentes en el Museo Naval de Madrid tocando un busto.
Figura 4. Grupo de personas invidentes en el Museo Naval de Madrid tocando un busto.

En cambio, en el Museo Tiflológico tocar no era una excepción, sino la lógica principal del espacio. Allí había maquetas táctiles de monumentos como la Torre Eiffel, el Taj Mahal o partes de la Alhambra diseñadas específicamente para ser exploradas con las manos. La experiencia era completamente distinta a la del Museo Naval porque todo estaba pensado desde el principio para ser recorrido táctilmente. Las personas no necesitaban permiso para tocar ni había sensación de estar rompiendo una norma implícita del museo.

Recuerdo observar cómo una de las afiliadas recorría lentamente con los dedos la reproducción del techo de la sala de las Dos Hermanas de la Alhambra mientras comentaba en voz alta cómo le impresionaba la formación geométrica que tenía. Otra persona se detenía en una maqueta del Taj Mahal intentando hacerse una idea del tamaño real de la cúpula central comparándola con el resto del edificio.

Era interesante y notorio el tiempo que dedicaban a cada maqueta. Mientras una persona vidente puede recorrer visualmente un objeto en apenas unos segundos, aquí la experiencia era mucho más lenta y progresiva. Las manos iban construyendo el espacio poco a poco.

Grupo de personas invidentes en el Museo Tiflológico de la ONCE en Madrid tocando una maqueta.
Figura 5. Grupo de personas invidentes en el Museo Tiflológico de la ONCE en Madrid tocando una maqueta.

Esto me hizo pensar que muchas personas ciegas construyen imágenes mentales de lugares históricos a partir de relatos, descripciones o referencias culturales parciales, y que el museo les permitía reorganizar mentalmente esos espacios de una forma mucho más tangible.

La experiencia en la fábrica de cerveza La Caníbal también resultó muy interesante desde el punto de vista sensorial. Gran parte de la actividad se organizaba alrededor del olor, el tacto y el gusto: tocar cereales, distinguir lúpulos o identificar matices en las distintas cervezas. Nada más entrar en la fábrica nos avisaron de que estaban en pleno proceso de elaboración y que probablemente notaríamos un fuerte olor a levadura y fermentación. El ambiente recordaba bastante a una mezcla entre panadería y cereal tostado. Aquello ya generó las primeras bromas dentro del grupo.

Hubo un momento en el que el responsable de la fábrica nos pasó distintos tipos de cereal para que los tocáramos y masticáramos. Algunos afiliados comentaban cómo distinguían rápidamente las diferencias entre el cereal más tostado y el más suave únicamente por el olor y el sabor. Después ocurrió algo parecido con los distintos tipos de lúpulo, que iban pasando de mano en mano mientras cada persona describía las sensaciones que le producía.

Grupo de afiliados en su visita a la fábrica de cerveza.
Figura 6. Grupo de afiliados en su visita a la fábrica de cerveza.

Durante las comidas también aparecían pequeñas situaciones cotidianas que me llamaron bastante la atención. En varias ocasiones algunos afiliados preguntaban dónde estaba el pan, el vaso o determinados platos que en realidad tenían muy cerca. Muchas veces localizaban los objetos utilizando el dorso de la mano o manteniendo una organización bastante fija sobre la mesa para recordar la posición de cada cosa.

Recuerdo otra situación en la que Colín preguntó si habían traído pan cuando lo tenía prácticamente delante de la mano. Aquello, que inicialmente podía parecer anecdótico, me hizo darme cuenta de hasta qué punto muchas dinámicas cotidianas alrededor de una mesa dependen constantemente de referencias visuales que las personas videntes damos completamente por hechas.

Siguiendo en el contexto de comidas en restaurantes, apareció además una situación que me hizo pensar bastante sobre accesibilidad social. El día de la visita a La Caníbal, el número de participantes era alto, 22 personas. Una vez sentados en las mesas, el camarero comenzó a preguntar uno por uno qué quería pedir cada persona, pero al tratarse de un grupo grande empezó a generarse bastante confusión. En ese momento uno de los afiliados propuso reorganizar completamente la dinámica:

“Mejor di una hamburguesa y que levanten la mano los que la quieran.”

La situación se resolvió inmediatamente.

Aquello me hizo pensar que muchas veces las soluciones más eficaces no tienen por qué ser tecnológicas. A veces aparecen simplemente reorganizando la manera en que las personas interactúan y comparten la información.


Humor, comunidad y diversidad

Otra de las cosas que más me sorprendió durante el trabajo de campo fue el ambiente dentro del grupo. Antes de comenzar creo que esperaba un entorno más serio o centrado continuamente en las dificultades derivadas de la discapacidad visual. Sin embargo, el humor aparecía constantemente en prácticamente todas las actividades.

Bromas sobre bastones, despistes o situaciones cotidianas formaban parte continua de la interacción del grupo. Eso rompía bastante con cierta visión excesivamente paternalista que muchas veces existe desde fuera respecto a la discapacidad.

También me despertó interés la facilidad con la que reconocían voces y personas. En varias ocasiones, afiliados con los que apenas había coincidido una vez me reconocían inmediatamente simplemente al escucharme hablar, mientras que yo mismo era incapaz de recordar algunos nombres con tanta rapidez.

Otra cuestión importante fue descubrir la enorme diversidad interna que existe dentro de la propia comunidad. Antes del trabajo de campo tenía una visión bastante homogénea sobre la discapacidad visual. Sin embargo, encontré personas con grados de visión muy distintos, diferentes niveles de autonomía y relaciones completamente diferentes con la tecnología.

Y probablemente uno de los hallazgos más importantes fue precisamente entender que no existe una única manera de vivir la discapacidad visual.


Aprendizajes y reflexión personal

Afiliada de la agencia caminando por la calle con su perro guía.
Figura 7. Afiliada de la agencia caminando por la calle con su perro guía.

Creo que una de las principales cosas que he aprendido durante este trabajo de campo es que la discapacidad visual no puede entenderse únicamente desde la falta de visión.

Antes de comenzar la investigación, gran parte de mi atención estaba puesta en cuestiones relacionadas con tecnología o accesibilidad digital. Sin embargo, conforme fui compartiendo tiempo con el grupo empecé a entender que lo realmente interesante no estaba solamente en la tecnología, sino en las estrategias cotidianas que las personas desarrollan alrededor de ella y del propio entorno.

Creo que una de las cosas que más cambió mi mirada fue descubrir hasta qué punto muchas barreras no están tanto en la discapacidad en sí como en la manera en que se organizan los espacios y determinadas dinámicas cotidianas.

También me sorprendió muchísimo la autonomía de muchas personas del grupo. En varias ocasiones, cuando terminaban las actividades y yo me despedía, me quedaba con la sensación de querer preguntar si realmente podían volver solos a casa o si necesitaban ayuda adicional. La respuesta casi siempre era la misma:

“Sí, tranquilo, todo bien.”

Con el tiempo me di cuenta de que parte de esa necesidad constante de ayudar nacía más de mis propios prejuicios como persona vidente que de una necesidad real por parte de ellos.

Otra cuestión que desmontó completamente mis ideas previas fue descubrir la enorme diversidad dentro de la propia comunidad. Antes del trabajo de campo tenía una imagen bastante homogénea sobre las personas ciegas. Pensaba que prácticamente todas utilizaban Braille, lectores de pantalla o determinadas herramientas tecnológicas similares.

La realidad resultó muchísimo más compleja.

Había personas muy interesadas en nuevas tecnologías y otras completamente alejadas de ellas. Algunas utilizaban constantemente asistentes de voz o dispositivos avanzados y otras apenas mostraban interés por aprender nuevas herramientas.

También aparecieron cuestiones económicas que yo apenas había considerado al inicio. Tecnologías que para mí podían parecer soluciones evidentes no siempre eran accesibles económicamente para todo el mundo.

Creo que otra de las cosas más importantes que aprendí fue entender que la accesibilidad no depende únicamente de dispositivos o normativas.

Durante el trabajo de campo observé constantemente pequeñas soluciones sociales espontáneas:

  • Reorganizar un pedido.
  • Describir un espacio.
  • Ayudarse entre compañeros.
  • Explicar verbalmente referencias.
  • Adaptar dinámicas de manera natural.

Eso me hizo replantearme bastante mi propia idea de diseño. Antes tendía a pensar el diseño principalmente como creación de objetos o interfaces. Sin embargo, esta experiencia me hizo entender que el diseño también aparece en:

  • Formas de interacción.
  • Organización social.
  • Dinámicas espaciales.
  • Maneras de comunicar.
  • Experiencias multisensoriales.

Creo que precisamente todos estos hallazgos son los que abren el camino hacia el siguiente reto de la asignatura.

Más que pensar únicamente en “diseñar para personas ciegas”, esta experiencia me ha hecho empezar a entender el diseño como una forma de intervenir sobre relaciones, dinámicas sociales y situaciones cotidianas. Muchas de las soluciones más útiles que observé durante el trabajo de campo no aparecían mediante tecnología compleja, sino reorganizando pequeñas interacciones entre las personas. De alguna manera, todo esto conecta bastante con la idea de “diseño de potenciales” planteada por Kjærsgaard y Otto (2012), donde el diseño no se entiende únicamente como creación de objetos, sino también como transformación de experiencias y contextos cotidianos.


Bibliografía

Domènech, M. [Miquel]. (2021). ¿Pueden los robots cuidarnos? [recurso de aprendizaje audiovisual]. Fundació Universitat Oberta de Catalunya (FUOC).

Lins-Ribeiro, G. [Gustavo]. (1986, agosto). Descotidianizar. Extrañamiento y conciencia práctica. Un ensayo sobre la perspectiva antropológica. Cuadernos de Antropología Social, 3, 65-69. https://doi.org/10.34096/cas.i3.4852

Kjærsgaard, M. G. [Mette Gislev], Otto, T. [Ton]. (2021). El trabajo de campo antropológico y el diseño de potenciales. En Otto, T. [Ton], Smith, R. C. [Rachel Charlotte] & Kjærsgaard, M. G. [Mette Gislev], Entre hacer y conocer: Seis textos sobre antropología del diseño y antropología visual (pp. 74-94). Universidad Nacional Autónoma de México.

Restrepo, E. [Eduardo]. (2018). Etnografía: alcances, técnicas y éticas. Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Referencia fuentes externas

Debido a la naturaleza del trabajo académico, las imágenes se han usado únicamente con fines educativos y no comerciales

Figura 1. Apple. (2026). Fachada de la Agencia de la ONCE, Ciudad Lineal (Madrid) [fotografía]. Imagen original de Apple Maps retocada por el autor con Adobe Photoshop. https://maps.apple.com/

Figura 2. García, J. [jOse]. (2026, 28 de abril). Entrada a la zona visitable del Museo Tiflológico de la ONCE en Madrid [fotografía no publicada].

Figura 3. García, J. [jOse]. (2026, 6 de mayo). Colín trabajando en su ordenador y iPhone [fotografía no publicada].

Figura 4. García, J. [jOse]. (2026, 14 de abril). Grupo de personas invidentes en el Museo Naval de Madrid tocando un busto [fotografía no publicada].

Figura 5. García, J. [jOse]. (2026, 28 de abril). Grupo de personas invidentes en el Museo Tiflológico de la ONCE en Madrid tocando una maqueta [fotografía no publicada].

Figura 6. García, J. [jOse]. (2026, 6 de mayo). Grupo de afiliados en su visita a la fábrica de cerveza [fotografía no publicada].

Figura 7. García, J. [jOse]. (2026, 6 de mayo). Afiliada de la agencia caminando por la calle con su perro guía [fotografía no publicada].

Nota sobre el uso de IA: El código HTML/CSS utilizado para la maquetación de esta entrada ha sido generado parcialmente y optimizado mediante el uso de ChatGPT (OpenAI). El autor ha revisado, verificado y adaptado dicho código para su correcta visualización en la plataforma WordPress (Folio).

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La cámara digital

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LA ANTROPOLOGÍA EN EL DISEÑO 1. EL OBJETO Y MI VINCULACIÓN CON ÉL El objeto elegido para mi análisis es la cámara…
LA ANTROPOLOGÍA EN EL DISEÑO 1. EL OBJETO Y MI VINCULACIÓN CON ÉL El objeto elegido para mi análisis…

LA ANTROPOLOGÍA EN EL DISEÑO

1. EL OBJETO Y MI VINCULACIÓN CON ÉL

El objeto elegido para mi análisis es la cámara digital, el objeto imprescindible por excelencia si querías capturar una vivencia antes de la llegada de los smartphone. Concretamente he elegido la cámara Hello Kitty HEC 050 de 5MP con pantalla LCD de 2.4″ de color rosa, ya que este fue un regalo de mis padres que transformó por completo mi relación con el entorno creativo a una temprana edad y me otorgó la libertad creativa y autonomía que todo niño pequeño necesita para crecer…

Hasta ese momento, el acto de fotografiar era trabajo de los adultos; ellos decidían qué, cuándo y cómo se utilizaba la cámara que disponíamos por aquel entonces.

Pero al recibir mi cámara, se produjo un desplazamiento de poder; pasé de ser la retratada a ser la narradora de mi propia realidad. La utilizaba para documentar viajes, fotografiar a mis amigas y, sobre todo, para realizar con ellas extravagantes  sesiones de foto con distintos atuendos imitando las que hacían en las revistas de moda, ya que mi sueño era y sigue siendo ser editora en este ámbito, el trabajo soñado de toda niña criada en los 2000s.

A nivel afectivo, como tal me despierta una profunda nostalgia y un sentimiento de individualismo y independencia temprana, porque resulta curioso que, en los álbumes familiares de esa época, yo aparezca frecuentemente siendo fotografiada mientras yo misma fotografío. Cada vez que miro esas imagines y me acuerdo de mi cámara, me doy cuenta de que esta no es solo un mero juguete; es un receptáculo de mis primeras aspiraciones profesionales y artísticas.

2. CARACTERÍSTICAS FORMALES  Y FUNCIONALES

A simple vista, la Hello Kitty HEC 050 parece un juguete, pero en realidad fue un caballo de Troya tecnológico. Se trata de una cámara digital real y simple con sensor, lente, memoria y pantalla LCD, caracterizada por ser de point-and-shoot (apuntar y disparar) que, bajo su modesta resolución de 5 megapíxeles, por aquel entonces, escondía la puerta de entrada a la captura visual para toda una generación. Su diseño no es casual pues la carcasa rosa de plástico vibrante y la moldura inspirada en la estética kawaii de Hello Kitty no solo buscaban atraer la mirada de los niños, sino ofrecer una ergonomía pensada específicamente para manos pequeñas, permitiendo un agarre firme y seguro que las cámaras «de adultos», más sobrias y pesadas, no ofrecían.

Si analizamos su propósito desde una perspectiva antropológica, este objeto cubre una necesidad humana fundamental: el deseo de trascender al olvido. Por ejemplo, si un peine representa el cuidado del cabello y la higiene personal, la cámara digital representa el cuidado de la identidad. Capturar una imagen es, en esencia, un acto de resistencia frente al paso del tiempo; es decidir qué momentos de nuestra vida merecen ser rescatados del flujo de lo cotidiano para convertirse en una memoria estática. En el caso específico de mi cámara, responde también a la necesidad de autoexpresión y construcción de la identidad durante la infancia ya mencionadas antes.

3.DIMENSIONES CULTURALES Y FUNCIONES SIMBÓLICAS

Durante el siglo XIX y buena parte del XX, en plena era de la fotografía analógica, fotografiar era una práctica fundamentalmente reservada a la alta sociedad porque el coste de los carretes y del revelado hacía que tomar fotografías no fuera un acto cotidiano, sino un gesto relativamente excepcional y planificado. De manera similar a como, en épocas anteriores, ciertos objetos de lujo quedaban restringidos a las élites, la fotografía estaba en manos de quienes disponían tanto de los conocimientos técnicos como de los recursos económicos necesarios.

La llegada de las cámaras digitales, así como de modelos sencillos o considerados “de juguete”, como mi cámara, la HEC 050, transformó este panorama. Estas tecnologías abarataron y simplificaron el proceso de capturar imágenes, ampliando considerablemente el acceso a la fotografía.

Entonces, si se analizan las dimensiones culturales de la cámara digital, puede observarse una transición significativa: de objeto asociado al estatus tecnológico y económico a herramienta cotidiana integrada para captar todos los aspectos de la vida. Esta evolución puede entenderse a partir de su desarrollo histórico y de los diferentes significados que adquiere en distintos contextos sociales.

Marco histórico

En sus primeras etapas, entre las décadas de 1970 y 1990, la cámara digital surgió en los laboratorios de investigación de Kodak por Steven Sasson y los primeros prototipos estaban compuestos por estructuras metálicas voluminosas y sensores aún experimentales. En ese momento, su significado cultural estaba ligado a la idea de innovación tecnológica y a la promesa de un futuro digital, pero su uso se limitaba a ámbitos científicos, técnicos o militares.

Más tarde, durante los años 2000 se produjo su consolidación en el mercado de consumo. La introducción de plásticos resistentes y materiales más ligeros permitió el desarrollo de cámaras compactas y accesibles para el público general.

En la actualidad, la cámara se ha miniaturizado hasta integrarse plenamente en el smartphone, donde predominan materiales como el vidrio y el aluminio haciéndolo un dispositivo más frágil pero que de este modo, el dispositivo fotográfico se ha convertido en un objeto prácticamente invisible, integrado en un aparato multifuncional pero presente de forma constante en la vida cotidiana en el que su valor cultural se vincula ahora a la inmediatez y a la conectividad.

Funciones simbólicas según el colectivo

El significado cultural de la cámara también varía según el grupo social que la utiliza. Por ejemplo en el ámbito profesional, periodistas o artistas visuales como fotógrafos, con cámaras de marcas como Canon o Nikon, fabricadas con aleaciones de magnesio y lentes de cristal de alta calidad, simbolizan la autoridad técnica y la credibilidad en una foto ya que en este contexto, la cámara se percibe como un instrumento capaz de registrar y testimoniar la realidad.

Entre los colectivos juveniles, especialmente dentro de la llamada Generación Z, se observa actualmente un fenómeno interesante como lo es la recuperación de cámaras digitales antiguas de baja resolución, como la Sony Cybershot. Para estos usuarios, estos dispositivos ya no representan una tecnología obsoleta, sino un medio para producir imágenes consideradas más auténticas” por su estética imperfecta que funciona como una forma de distanciamiento frente a la hiperperfección visual asociada a los filtros de los smartphones o a las imágenes generadas por inteligencia artificial.

Valores y significados asociados

Del mismo modo que una cámara analógica podía señalar una posición acomodada en generaciones anteriores, poseer una cámara réflex de última generación o un smartphone con un sistema fotográfico avanzado como los IPhone continúa siendo, en muchos contextos, un marcador de prestigio dentro de la cultura del consumo tecnológico y artístico.

Por último, aunque la cámara digital no está vinculada directamente a prácticas religiosas tradicionales, sí ha generado una serie de rituales asociados a la producción de imágenes. Acciones como fotografiar la comida antes de consumirla o grabar un concierto a través de la pantalla del teléfono forman parte de prácticas sociales contemporáneas que confieren a la imagen un papel central en la construcción y preservación de la experiencia, especialmente en el panorama de los influencers. En este sentido, la fotografía funciona como un mecanismo de registro, pero también como una forma de dar valor simbólico a determinados momentos de la vida cotidiana.

4. RELACIÓN ENTRE DISEÑO Y ANTROPOLOGÍA

La relación entre diseño y antropología es de carácter recíproco y complementario, es decir, se retroalimenta. Por un lado, la antropología se ocupa de analizar las identidades, las similitudes y las diferencias, así como las creencias, hábitos y tradiciones presentes tanto entre distintas comunidades como dentro de ellas, pues este enfoque permite comprender las necesidades y los problemas específicos de cada contexto social, generando una base de conocimiento que puede orientar el desarrollo de proyectos, intervenciones y objetos capaces de incorporar el carácter simbólico propio de las relaciones humanas.

Vivimos en un mundo compuesto por objetos creados por personas, concebidos desde alguien y para alguien y estos objetos forman parte de lo que se denomina cultura material, por lo que su existencia no se limita únicamente a la utilidad o a la funcionalidad. Con frecuencia, los objetos adquieren significados sociales y culturales que superan el propósito para el que fueron diseñados originalmente. Por ello, es habitual que ciertos artefactos, creados en un principio para una función concreta, sean posteriormente reutilizados o reinterpretados para cumplir otros usos dentro de la vida cotidiana.

Por otro lado, la antropología también aporta herramientas metodológicas que enriquecen el proceso de diseño. En particular, la etnografía se ha consolidado como un método de investigación fundamental para comprender los contextos sociales en los que los objetos serán utilizados. Desde esta perspectiva, el diseño debería incluir una fase de análisis del entorno en el que el producto o intervención se implementará. Este proceso implica, entre otros aspectos, la realización de trabajo de campo, la revisión de bibliografía especializada, la identificación de conflictos o necesidades existentes y la formulación de posibles soluciones.

A partir de este análisis, el diseño puede desarrollar propuestas que respondan de manera más adecuada a las realidades sociales identificadas, evaluando además cuál de ellas genera un menor impacto económico y ambiental y en este sentido, la convergencia entre antropología y diseño se articula en enfoques como la design anthropology, que contribuye a comprender los contextos culturales en el desarrollo de productos, y el design thinking, que permite prototipar, evaluar y mejorar las soluciones propuestas a través de procesos iterativos centrados en las personas.

5. BIBLIOGRAFÍA

Ardevol, E., & Muntañola, N. (2014). Representación y cultura material. UOC.

Hess, K. (2015). The digital camera and the child: A study on agency and memory. Journal of Childhood Studies.

Belting, H. (2007). Antropología de la imagen. Katz Editores.

Museo Arqueológico Nacional (MAN). (s.f.). Catálogo de piezas: La fotografía como documento histórico. http://www.man.es

Rea, V. (2012). La cámara digital y la democratización de la mirada infantil. Cuadernos del Centro de Estudios en Diseño y Comunicación, (42).

San Cornelio, E. (2010). Arte y cultura digital. Editorial UOC.

Díaz de Rada, A. (2012). Cultura, antropología y otras tonterías. Madrid: Trotta.

Harris, M. (2013). ¿Por qué nada funciona?: Antropología de la vida cotidiana. Alianza Editorial

Bourdieu, P., Boltanski, L., Castel, R., & Chamboredon, J. C. (1990). Un arte medio: Ensayo sobre los usos sociales de la fotografía. Gustavo Gili.

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Sontag, S. (2006). Sobre la fotografía. Alfaguara. (Obra original publicada en 1977)

Benjamin, W. (2008). La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica (3.ª ed.). Itaca. (Obra original publicada en 1936)

https://foticoscollection.com/es/item/camara-de-fotos-digital-hello-kitty/17493

https://photolari.com/la-historia-de-la-fotografia-contada-a-traves-de-diez-momentos-que-marcaron-su-curso/

https://graffica.info/primera-camara-digital/

https://www.cimec.es/que-es-etnografia-digital-herramientas-se-utilizan/

https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0142694X21000259

https://thinkandsell.com/blog/etnografia-experiencia-cliente-transformacion-digital/

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El collar   * 1 ¿Cuál es tu vinculación con el objeto elegido? ¿Qué recuerdos, emociones, valores, afectos te despierta? El objeto…
El collar   * 1 ¿Cuál es tu vinculación con el objeto elegido? ¿Qué recuerdos, emociones, valores, afectos te…

El collar

 

* 1 ¿Cuál es tu vinculación con el objeto elegido? ¿Qué recuerdos, emociones, valores, afectos te despierta?

El objeto que he elegido es un collar bañado en oro que he “heredado”.

Este collar es un objeto muy especial para mí, ya que fue un regalo de mi tía abuela paterna. Desde pequeña, siempre la vi usarlo en ocasiones especiales, y recuerdo cómo me contaba historias sobre su origen. Cuando cumplí 18 años, me lo entregó con la promesa de que lo cuidara y lo conservara con mucho amor (todo el que ella me proporcionó mientras vivió). Para mí, este collar representa un vínculo con mi historia familiar y con las generaciones pasadas. Cada vez que lo veo o lo llevo puesto, siento que me conecta con mi tía abuela Muchi y con los valores que ella me transmitió: amor, fortaleza e independencia.

 

* 2 ¿Cuáles son las características formales y funcionales principales del objeto elegido? ¿A qué “necesidad universal” responde? ¿Cuáles son las prácticas sociales con las que se relaciona? ¿Cuál es tu vinculación con el objeto? ¿A qué valores, recuerdos, afectos, o emociones apela?

El collar tiene una cadena de plata bañada en oro con formas como en forma de “flores”. Su diseño es delicado y elegante, con un cierre sencillo.

Función práctica: Es un accesorio que se usa como adorno.

Necesidad universal: Expresión personal y simbólica.

Prácticas sociales: Lo uso en eventos importantes, como celebraciones familiares, y también puede representar un recuerdoo un amuleto protector.

En muchas culturas, los collares han sido usados como símbolos de estatus, protección y espiritualidad. En mi caso, este collar no solo es un accesorio, sino un vínculo con mi familia y un recordatorio de mis orígenes.

 

* 3 ¿Cómo se relacionan las características formales, funcionales, estéticas y de usabilidad del objeto elegido con sus “dimensiones culturales” y “funciones simbólicas”? ¿Cómo cambian en distintos contextos culturales o épocas históricas?

Los collares han sido utilizados desde hace muchos años y en diversas culturas con distintos significados:

Egipto Antiguo: Los faraones usaban collares de oro y piedras preciosas para representar su poder divino.

Roma y Grecia: Se utilizaban como amuletos protectores y símbolos de estatus social.

Edad Media: Los collares con relicarios tenían un significado religioso y eran considerados objetos sagrados.

Actualidad: Existen collares de diseño minimalista, maximalista y otros con materiales reciclados, o métodos de fabricación menos invasivos, reflejando valores de sostenibilidad y modernidad.

En mi caso, el collar representa un vínculo familiar y una tradición heredada, lo que le da un valor simbólico y sentimental más allá de su apariencia física.

 

* 4 ¿Cuál es la relación entre diseño y antropología? ¿Qué papel juega el concepto de “cultura”?

El diseño y la antropología están muy ligados. La antropología estudia la cultura, las tradiciones y los objetos que forman parte de la vida de las personas, mientras que el diseño crea objetos adaptados a las necesidades y valores de la sociedad.

Un collar puede parecer un accesorio sencllo, pero su diseño refleja cómo la cultura influye en la forma y el significado del mismo. En diferentes épocas y lugares, los collares han simbolizado amor, protección, riqueza o incluso identidad religiosa. Este objeto demuestra cómo los diseños evolucionan según los valores y creencias de cada cultura y cada sociedad.

En definitiva, la antropología ayuda a comprender la importancia simbólica y cultural de los objetos, mientras que el diseño permite plasmarlos en formas que conectan con las personas y su historia.

Debate1en el collar

  1. Lidia Martínez Torrente says:

    Hola María Del Carmen,

    Me parece súper potente el mensaje de que para ti el collar de tía abuela no sea solo un adorno, sino una promesa.  Cuando dices que te transmite fortaleza e independencia considero que tu trabajo demuestra que el diseño no solo resuelve las necesidades estéticas, sino que también actúa como un puente que te permite vestir tu propia historia familiar. Es como si, al ponértelo, no solo llevaras el diseño del collar, sino que te vistieras con la seguridad de las mujeres de tu familia que vinieron antes y especialmente llevases contigo los valores que te transmitió tu tía abuela a modo de talismán a parte de su propia presencia de forma simbólica. En el contexto histórico que has presentado tu collar seguramente cumpliría con los estándares sociales de la antigua Roma y Grecia. Como curiosidad, en la joyería antigua las flores representaban el amor imperecedero y la gratitud cosa que concuerda mucho con el motivo sentimental de tu collar, aparte de su diseño.

    ¡Gracias por compartir tu trabajo y suerte!

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R1. El juego de los objetos

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R1. La antropología en el diseño: El hacha

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R1. La antropología en el diseño: El hacha

El objeto que he elegido es el hacha. En mi infancia la asociaba a las vacaciones en el pueblo y a los…
El objeto que he elegido es el hacha. En mi infancia la asociaba a las vacaciones en el pueblo…

El objeto que he elegido es el hacha. En mi infancia la asociaba a las vacaciones en el pueblo y a los inviernos en la montaña, donde cortar leña formaba parte de un pequeño ritual previo a encender el fuego. Con el tiempo, mi relación con el hacha cambió. Hoy vivo en una casa con chimenea y cortar leña ya no es algo excepcional o recreativo, sino una tarea necesaria para calentarnos. A veces puede seguir siendo una actividad casi placentera, especialmente en un día tranquilo; pero otras veces ha pasado a ser simplemente una obligación. Sin embargo, ese gesto previo de preparar la leña sigue teniendo algo de ritual doméstico muy ligado a la tradición.

El análisis cultural de este objeto muestra que el hacha ha tenido múltiples significados a lo largo de la historia. En la prehistoria fue una herramienta fundamental para transformar el entorno y construir refugios; en otras épocas también funcionó como arma o símbolo de poder, como en el fasces romano. En épocas más cercanas se ha utilizado como todo un símbolo, por ejemplo dentro del fascismo de principios de siglo XX. Incluso hoy sigue teniendo una dimensión cultural, por ejemplo en el deporte tradicional vasco de los aizkolaris, donde cortar troncos con hacha se convierte en competición y espectáculo. Dentro de nuestro imaginario, hoy en día incluso lo podemos asociar a múltiples conceptos, desde la violencia o la brutalidad hasta la artesanía y la heroicidad.

En este recorrido se muestra cómo un objeto aparentemente simple puede concentrar dimensiones muy diversas: herramienta de trabajo, instrumento de supervivencia, símbolo de fuerza o elemento cultural. Desde la antropología del diseño, el hacha puede entenderse como un ejemplo de cultura material: un objeto cuyo significado no depende solo de su función, sino también de las prácticas, experiencias o contextos de quienes lo utilizan.

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Lictor romano portando fasces. Tomado de Habiti antichi et moderni di tutto il mondo, por Cesare Vercellio, 1598.

Luxia cortando el airoko-pago en Deba

Ojanguren, I. (1949). Luxia cortando el airoko-pago en Deba [Fotografía]. www.guregipuzkoa.net

Jack Nicholson's The Shining Ax Up for Auction — Current Bid at $55K

Kubrik, S. (1980). El resplandor [Fotograma]. Hawk FIlms

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  1. Lander Vandevelde Quintero says:

    Hola Alodia,
    Tu análisis del hacha me ha parecido muy interesante, especialmente por la forma en que explicas cómo tu relación con el objeto cambia a lo largo del tiempo. Me parece muy significativo que algo que en tu infancia estaba ligado a momentos de vacaciones o a experiencias más puntuales en el pueblo se haya convertido después en una actividad cotidiana y necesaria en tu vida actual.
    En general, considero que tu trabajo refleja muy bien cómo un objeto cotidiano puede ayudarnos a reflexionar sobre las relaciones entre cultura, historia y experiencia personal. Me ha parecido un análisis muy completo y muy bien conectado con la perspectiva antropológica del diseño.
    Un saludo.

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Reto 1. La antropología en el diseño

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Reto 1. La antropología en el diseño

Un recuerdo que sobrevivió a las mudanzas Objeto elegido Una foto instantánea tipo Polaroid de cuando tenía 3-4 años en Perú (hace…
Un recuerdo que sobrevivió a las mudanzas Objeto elegido Una foto instantánea tipo Polaroid de cuando tenía 3-4 años…

Un recuerdo que sobrevivió a las mudanzas

Objeto elegido

Una foto instantánea tipo Polaroid de cuando tenía 3-4 años en Perú (hace 20 años), guardada en un marco/carpeta infantil con estética de Discovery Kids y el título “El Festival del Abrazo”.

Vinculación con el objeto: significados, valores, memorias y afectos.

Elegí esta foto porque es uno de los pocos objetos que conservo de mi infancia. Me produce mucha nostalgia y alegría: verme tan pequeña, con esa sonrisa y abrazando a un personaje que me gustaba mucho, Me conecta con una etapa de mi vida que recuerdo solo a trozos. Aunque no tenga muchos detalles del día, la imagen sostiene el recuerdo.

También tiene un valor especial por mi madre: fuimos juntas al evento y la foto tenía un precio elevado, pero se pagó porque valía la pena conservar ese momento. Hoy vivo en Barcelona desde hace 4 años y, después de varias mudanzas, esta foto ha sobrevivido conmigo. Para mí representa continuidad: un pedacito de mi historia que no se perdió.

ANÁLISIS CULTURAL

1) Prácticas sociales vinculadas al objeto (mi sociedad / mi experiencia)

Esta foto se relaciona con prácticas muy comunes en la vida social:

  • Rituales familiares: salir con la madre/padres a una actividad infantil, participar, posar, hacer un recuerdo.
  • Economía del recuerdo: pagar por una foto en un evento (no se compra solo una imagen, sino una experiencia y un símbolo).
  • Archivo doméstico: guardar fotos físicas en casa como memoria familiar (cajones, álbumes, marcos).
  • Conservación en la movilidad: en mudanzas se pierden cosas, pero ciertos objetos se protegen porque no se pueden reemplazar.

En mi caso, esta foto funciona como un objeto pequeño pero valioso: no ocupa mucho, pero concentra afecto, identidad y vínculos.

2) Dimensiones culturales y funciones simbólicas

Función práctica

La función práctica es clara: registrar un momento y hacerlo duradero. Pero, culturalmente, la foto física tiene una característica importante: es un objeto material, se puede tocar, guardar, heredar y enseñar.

Función simbólica

Más allá de su uso práctico, la foto tiene funciones simbólicas:

  • Identidad: yo fui esa niña, me ayuda a narrarme a mí misma.
  • Vínculo: representa el cuidado y la decisión de mi madre de convertir ese momento en algo conservable.
  • Pertenencia: conecta mi infancia en Perú con mi vida actual en Barcelona.
  • Emoción: activa nostalgia y alegría.

El marco de Discovery Kids del festival del abrazo, refuerzan el símbolo: no es una foto cualquiera, es una imagen asociada a valores de amistad, ternura e infancia.

3) Usos y apropiaciones: ¿cambian por edad, género, clase social?

  • Edad: para niños/as, una foto con personajes es juego y emoción inmediata; para adultos, se vuelve memoria y archivo personal. En mi caso, ahora vale más que antes porque concentra historia.
  • Clase social: el hecho de que tenía un precio elevado muestra que no todos pueden acceder igual a ciertos recuerdos pagados (fotos de evento, parques, souvenirs). La clase influye en qué se guarda y cuántos objetos sobreviven al tiempo.
  • Género (posible variación): en muchas familias se espera más que las mujeres (madres, abuelas, hijas) conserven y cuiden recuerdos familiares (fotos, álbumes, cartas). En mi historia, el objeto está muy ligado a mi madre y a esa práctica de cuidado.

4) Comparación con otros contextos culturales o históricos

  • Antes (álbumes y fotos impresas): durante décadas, la fotografía familiar se guardaba en álbumes y marcos; era un archivo limitado y seleccionado. Perder una foto podía ser perder un recuerdo.
  • Hoy (era digital): hacemos miles de fotos, pero muchas se pierden en móviles o nubes. Por eso, paradójicamente, lo impreso Polaroid, fotomatón, impresión ha vuelto como símbolo de autenticidad y nostalgia: se regala, se pega en la pared, se guarda como tesoro. A día de hoy tengo una cámara polaroid con la que guardo recuerdos con mi pareja en nuestros viajes, con mis amigos y familia en fiestas.
  • En otros entornos: en bodas, fiestas, ferias o festivales de muchas culturas existen objetos similares como fotomatón, fotos con personajes, retratos instantáneo, photocalls que cumplen la misma doble función: recuerdo práctico + símbolo de pertenencia al evento.

Conclusión comparativa: la función práctica (guardar un momento) suele mantenerse, pero la función simbólica cambia: en lo digital la imagen es abundante; en lo físico la imagen se vuelve más escasa y por eso más significativa.

5) Implicaciones en la organización social y el mundo simbólico

Este objeto muestra cómo nuestra sociedad organiza la memoria: no solo recordamos con la mente, también recordamos con cosas. Las fotos impresas crean un archivo familiar que ordena quiénes somos, de dónde venimos y qué momentos consideramos importantes. En contextos de migración y mudanzas, este tipo de objetos también cumplen una función de soporte, ayudan a sostener identidad y pertenencia cuando el entorno cambia.

Conclusiones: diseño + antropología

La antropología ayuda al diseño a entender que los objetos no son solo funcionales: también son culturales y simbólicos. Mi foto no vale por su tecnología, sino por lo que activa: actividades familiares, cuidado, memoria, identidad y pertenencia. Diseñar un formato de foto, un marco infantil, un evento festival del abrazo es diseñar también experiencias y significados. El concepto de cultura es clave porque define qué se celebra, qué se guarda y por qué ciertos objetos llegan a convertirse en irremplazables. Desde mucho tiempo atrás en todo tipo de culturas vemos presentes las fotos que en su primer momento empezaban con retrato o dibujos. Las fotos en su inicio no eran instantáneas pero aunque fue un poco más complejo revelarlas valía la pena.

Bibliografía:

  • https://fleetpeople.es/polaroid-la-gran-vida-de-un-cubo-con-historia/
  • https://www.ugr.es/~pwlac/G20_01DemetrioE_Brisset_Martin.html
  • https://masdearte.com/antropologia-de-la-imagen/
  • https://openaccess.uoc.edu/server/api/core/bitstreams/cf31edef-5786-4e44-9f76-e706a5bf7d5b/content

 

Debate1en Reto 1. La antropología en el diseño

  1. Juan Sevilla Galán says:

    Hola Valeria,
    Tu trabajo me ha resultado interesante porque muestra con bastante claridad cómo un objeto cotidiano puede adquirir un valor cultural y simbólico mucho más amplio que su simple función material. La fotografía Polaroid que describes no es solo una imagen de infancia, sino un artefacto de memoria que conecta diferentes momentos y lugares de tu vida, especialmente el paso entre Perú y Barcelona. Desde la perspectiva de la antropología del diseño, este aspecto es relevante porque demuestra cómo los objetos diseñados participan en la construcción de la identidad personal y en la continuidad biográfica.
    Me parece acertado que señales la diferencia entre función práctica y función simbólica. En términos de diseño, la fotografía cumple una función técnica evidente (registrar un momento), pero el verdadero valor del objeto aparece cuando se convierte en un soporte material de recuerdos y vínculos familiares. Esto conecta con una idea muy presente en la antropología del diseño: los objetos no solo se utilizan, también se interpretan y se cargan de significado dentro de contextos culturales concretos. En tu caso, la decisión de tu madre de pagar por esa foto en el evento transforma un producto comercial en un objeto afectivo y casi ritual dentro de la memoria familiar.
    También considero interesante la relación que estableces con las prácticas sociales, especialmente el concepto de “economía del recuerdo”. En muchos eventos infantiles, parques temáticos o festivales, la fotografía funciona como un dispositivo diseñado para materializar la experiencia vivida. El diseño del marco infantil y la estética asociada a Discovery Kids no son neutros: están pensados para reforzar una idea de infancia, afecto y celebración. Desde la antropología del diseño, esto muestra cómo el diseño participa en la construcción de ciertos imaginarios culturales, en este caso el de la infancia como espacio de ternura y protección.
    Por otra parte, tu comparación entre la fotografía impresa y la fotografía digital introduce una reflexión interesante sobre cómo cambian los significados de los objetos cuando cambia el contexto tecnológico. En una época en la que producimos miles de imágenes digitales, una fotografía física puede adquirir más valor simbólico precisamente por su escasez y materialidad. Este fenómeno también se observa en el regreso de formatos como Polaroid o fotomatones, que se utilizan más como objetos de recuerdo que como simples herramientas de registro visual.
    Como posible ampliación, quizá podrías profundizar un poco más en cómo el diseño concreto del objeto (el formato Polaroid, el marco infantil, la estética del evento) influye en la forma en que recuerdas la experiencia. Es decir, no solo el recuerdo existe previamente, sino que el propio diseño del objeto ayuda a estructurarlo y a hacerlo visible. Analizar ese aspecto reforzaría todavía más la conexión entre antropología y diseño.
    En conjunto, tu trabajo muestra bien cómo un objeto aparentemente pequeño puede concentrar múltiples dimensiones culturales: memoria, migración, vínculos familiares y construcción de identidad. Esto ilustra de forma clara una idea central de la antropología del diseño: los objetos no son solo cosas que usamos, sino elementos que participan en la forma en que damos sentido a nuestra vida y a nuestra historia personal.
    Un saludo,
    Juan Sevilla

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