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LA AUTONOMÍA COMPARTIDA Una propuesta expositiva surgida de un trabajo de campo con personas con discapacidad visual. Del interés por la tecnología…
LA AUTONOMÍA COMPARTIDA Una propuesta expositiva surgida de un trabajo de campo con personas con discapacidad visual. Del interés…

LA AUTONOMÍA COMPARTIDA

Una propuesta expositiva surgida de un trabajo
de campo con personas con discapacidad visual.


Del interés por la tecnología a los pequeños gestos cotidianos

Después de varias semanas acompañando a un grupo de personas con discapacidad visual en distintas actividades culturales y de ocio, me he dado cuenta de que los hallazgos más interesantes de esta investigación no tienen tanto que ver con la tecnología como yo imaginaba al principio.

Cuando planteé el trabajo de campo, gran parte de mi curiosidad estaba puesta en lectores de pantalla, asistentes de voz, aplicaciones móviles o dispositivos diseñados para mejorar la accesibilidad. Sin embargo, conforme fui compartiendo tiempo con el grupo, empecé a fijarme en otras cosas mucho más pequeñas y cotidianas que, precisamente por ser tan habituales, suelen pasar desapercibidas.


Lo que observé durante el trabajo de campo

Recuerdo ver cómo algunas personas se agarraban al hombro de otras para desplazarse por la ciudad. A veces era un acompañante vidente quien guiaba al grupo, pero otras veces era una persona con discapacidad visual quien ayudaba a otra que conocía menos el entorno o se sentía menos segura. También observé cómo, durante las comidas, alguien avisaba de dónde estaba el pan o la bebida, cómo se describían espacios de forma espontánea o cómo el grupo encontraba maneras muy naturales de organizarse cuando surgía algún problema práctico.

Detalle del cuaderno de campo utilizado.
Figura 1. Detalle cuaderno de campo.

Una de las situaciones que más me llamó la atención ocurrió durante una comida en la fábrica de cerveza La Caníbal. El camarero intentaba recoger los pedidos preguntando uno por uno a más de veinte personas, generando bastante confusión. Fue uno de los propios participantes quien propuso cambiar la dinámica y empezar a nombrar los platos para que quienes los quisieran levantaran la mano. El problema desapareció en cuestión de segundos. Aquello me hizo pensar que muchas veces las soluciones más eficaces no aparecen mediante tecnología o normativas complejas, sino a través de pequeñas adaptaciones construidas colectivamente.

Grupo de afiliados esperando frente a La Canibal
Figura 2. Grupo esperando para entrar en La Canibal.

Un hallazgo inesperado: la autonomía también es colectiva

Con el paso de las semanas empecé a detectar un patrón común en muchas de las situaciones observadas. La autonomía no aparecía como algo exclusivamente individual. Existía, por supuesto, una enorme capacidad personal para desenvolverse en el entorno, pero también una red constante de apoyo, comunicación y colaboración entre las personas del grupo. Pequeños gestos que facilitaban la participación de todos y que rara vez llaman la atención de quien los observa desde fuera.

Grupo de afiliados tocando maqueta del Taj Mahal.
Figura 3. Grupo de afiliados tocando maqueta del Taj Mahal en el Museo Tiflológico de Madrid.

Propuesta de diseño: una exposición sobre la autonomía compartida

A partir de este hallazgo surge mi propuesta de diseño. En lugar de crear una nueva aplicación, un dispositivo o una solución tecnológica, propongo una exposición itinerante basada en situaciones reales observadas durante el trabajo de campo. Su objetivo sería mostrar al público general cómo muchas formas de autonomía se construyen colectivamente a través de acciones cotidianas que normalmente permanecen invisibles.

La exposición estaría formada por fotografías, testimonios, ilustraciones y recreaciones de escenas inspiradas en experiencias reales observadas durante la investigación. No se centraría en explicar qué es la discapacidad visual ni en mostrarla desde una perspectiva asistencial. Tampoco buscaría despertar compasión. La intención sería mucho más sencilla: invitar a mirar de cerca esas pequeñas dinámicas de colaboración que hacen posible la vida cotidiana.

Exposición itinerante que visibiliza formas cotidianas de apoyo mutuo y autonomía compartida entre personas con discapacidad visual.
Figura 4. Visualización de la propuesta expositiva basada en los hallazgos del trabajo de campo (Gemini 2026).

Cómo funcionaría la exposición

Las escenas podrían mostrar situaciones tan simples como un grupo organizándose para caminar por una calle concurrida, una conversación describiendo una pieza en un museo, una persona ayudando a localizar un objeto sobre una mesa o varias personas compartiendo estrategias para orientarse en un espacio desconocido.

Panel expositivo inspirado en una situación observada durante el trabajo de campo relacionada con la orientación y la comunicación durante una comida grupal.
Figura 5. Panel expositivo inspirado en una situación observada durante la investigación.

Esta exposición podría instalarse en centros culturales, bibliotecas, universidades, espacios municipales o incluso en la vía pública mediante paneles temporales. También podría viajar a distintas ciudades incorporando nuevas experiencias y testimonios recogidos en cada lugar. De esta forma, la propuesta no pretende hablar en nombre de una comunidad concreta, sino abrir un espacio donde estas experiencias puedan ser compartidas y conocidas por más personas.

La exposición se plantea además como un recurso abierto y fácilmente replicable. Todos los materiales se publicarían bajo una licencia Creative Commons CC BY-NC-SA, permitiendo que asociaciones, centros educativos o espacios culturales puedan adaptarla y reutilizarla siempre que se cite la autoría, no exista un uso comercial y las nuevas versiones se compartan bajo las mismas condiciones. La intención es que la propuesta pueda evolucionar con nuevas experiencias y relatos aportados por otras personas.

Simulación de la exposición instalada en un espacio público para acercar los hallazgos de la investigación a la ciudadanía.
Figura 6. Simulación de la exposición itinerante instalada en el espacio público.

Compartiendo los resultados con la comunidad

Además de desarrollar esta propuesta expositiva, he querido devolver parte de los resultados de la investigación a las personas que han participado en ella. Para ello he diseñado un documento divulgativo titulado La autonomía compartida, pensado específicamente para ser compartido con la comunidad que hizo posible este trabajo.

El documento ha sido elaborado siguiendo criterios de accesibilidad para personas con discapacidad visual, incorporando descripciones alternativas de las imágenes, una versión completa narrada en audio por el autor y una maquetación basada en las recomendaciones de accesibilidad para textos impresos de la ONCE. Además, he trabajado minuciosamente en la estructura interna del documento, garantizando una maquetación accesible que permite una navegación jerárquica impecable mediante lectores de pantalla como JAWS o NVDA, asegurando así que el acceso a la información sea plenamente autónomo. Su objetivo no es presentar los resultados en formato académico, sino devolver los hallazgos de una manera comprensible, accesible y útil para las personas participantes.

Figura 7. Documento accesible elaborado para compartir los resultados con la comunidad participante.

 

Versión audio narrada por el autor.


Reflexión final

Creo que una de las cosas que más ha cambiado mi mirada durante esta investigación es haber comprendido que muchas de las barreras y muchas de las soluciones no están únicamente en los objetos o en la tecnología, sino también en la manera en que nos relacionamos con los demás. Por eso esta propuesta no busca diseñar algo nuevo para las personas con discapacidad visual, sino ayudar a que quienes no vivimos esa realidad podamos comprenderla un poco mejor.

Como parte de este proceso, consideré importante que la investigación no quedara únicamente en el ámbito académico. Por ello elaboré una versión accesible de los resultados destinada a las propias personas participantes, intentando devolver parte del conocimiento generado durante el trabajo de campo.

Si algo me llevo de este trabajo de campo es la sensación de que la accesibilidad no siempre depende de grandes innovaciones. A veces aparece en forma de una explicación, una conversación, una mano en un hombro o una pequeña adaptación que permite que todos participen. Quizá el diseño también pueda consistir en aprender a mirar esas situaciones, reconocer su valor y compartirlas con los demás.


Bibliografía

Dylan, J. [Jesse]. (2007, 28 de junio). A shared culture [Vídeo]. Creative Commons. https://creativecommons.org/about/videos/a-shared-culture/

García, J. (2026). Diario de campo: Observación participante con personas con discapacidad visual en Madrid [Manuscrito no publicado].

Lins-Ribeiro, G. [Gustavo]. (1986, agosto). Descotidianizar. Extrañamiento y conciencia práctica. Un ensayo sobre la perspectiva antropológica. Cuadernos de Antropología Social, 3, 65-69. https://doi.org/10.34096/cas.i3.4852

Kjærsgaard, M. G. [Mette Gislev], Otto, T. [Ton]. (2021). El trabajo de campo antropológico y el diseño de potenciales. En Otto, T. [Ton], Smith, R. C. [Rachel Charlotte] & Kjærsgaard, M. G. [Mette Gislev], Entre hacer y conocer: Seis textos sobre antropología del diseño y antropología visual (pp. 74-94). Universidad Nacional Autónoma de México.

Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE). (s.f.). Recomendaciones para presentar textos impresos accesibles a personas con deficiencia visual [Documento técnico]. ONCE.

Restrepo, E. [Eduardo]. (2018). Etnografía: alcances, técnicas y éticas. Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Referencia fuentes externas

Debido a la naturaleza del trabajo académico, las imágenes se han usado únicamente con fines educativos y no comerciales

Figura 1. García, J. [jOse]. (2026, 17 de mayo). Fotografía detalle del diario de campo. [fotografía no publicada].

Figura 2. García, J. [jOse]. (2026, 6 de mayo). Grupo de afiliados en su visita a la fábrica de cerveza [fotografía no publicada].

Figura 3. García, J. [jOse]. (2026, 28 de abril). Grupo de personas invidentes en el Museo Tiflológico de la ONCE en Madrid tocando una maqueta [fotografía no publicada].

Figura 4. Google (2026). [Genera un mockup expositivo fotorealista, arquitectura efímera contemporánea, exposición itinerante sobre accesibilidad y apoyo mutuo entre personas con discapacidad visual. Interior de centro cultural moderno y luminoso. Varios paneles expositivos verticales de gran formato distribuidos en el espacio. Los paneles muestran fotografías documentales en blanco y negro y color de situaciones cotidianas: personas caminando juntas agarradas del hombro, grupos organizándose para cruzar una calle, conversaciones durante una visita a un museo, personas compartiendo una mesa en un restaurante. Diseño gráfico sobrio, elegante y humano. Textos breves en español integrados en los paneles con títulos como: «Una mano en el hombro», «¿Dónde está el pan?», «Describir para compartir», «Orientarse juntos». Ambiente reflexivo, inclusivo y cercano. Visitantes observando los paneles y leyendo los contenidos. Estética de exposición antropológica y de diseño social contemporáneo. Iluminación museográfica profesional, materiales sostenibles, madera clara y metal negro. No tecnología futurista, no pantallas gigantes, no hologramas, no estética corporativa, no caridad, no dramatización de la discapacidad. Enfoque centrado en las relaciones humanas, la colaboración cotidiana y la autonomía construida colectivamente. Fotografía arquitectónica profesional, ultra realista, gran angular, profundidad de campo suave, calidad editorial de revista de diseño y museografía.]. Fotografía editada posteriormente.

Figura 5. Google (2026). [Genera un mockup fotorealista de panel expositivo perteneciente a una exposición itinerante sobre accesibilidad, autonomía y apoyo mutuo entre personas con discapacidad visual. Primer plano de un único panel vertical de gran formato dentro de un centro cultural contemporáneo. Diseño editorial limpio y elegante. Título principal del panel: «¿Dónde está el pan?» Imagen central documental: una comida en grupo en un restaurante o cafetería, personas con discapacidad visual compartiendo mesa, ambiente natural y cotidiano. Una persona señala discretamente la ubicación de un objeto sobre la mesa mientras conversa con otra. No posar para la cámara, escena espontánea y auténtica. Debajo de la imagen aparece un breve texto expositivo en español: «Durante una comida observé cómo los participantes se ayudaban continuamente a localizar objetos sobre la mesa. Un gesto sencillo que pasa desapercibido para muchas personas, pero que facilita la participación y la autonomía en situaciones cotidianas.» El panel incluye pequeñas anotaciones visuales señalando elementos como vaso, pan, cubiertos y platos, mostrando cómo la información se comparte verbalmente dentro del grupo. Diseño museográfico contemporáneo, tipografía elegante, materiales de alta calidad, iluminación profesional de exposición. En segundo plano se ven visitantes leyendo el panel con interés. Ambiente reflexivo, humano y cercano. Sin dramatización, sin paternalismo, sin estética médica ni asistencial. Fotografía arquitectónica y editorial de alta calidad, ultra realista, profundidad de campo suave, estilo exposición antropológica contemporánea.]. Fotografía editada posteriormente.

Figura 6. Google (2026). [Genera un mockup fotorealista de exposición itinerante al aire libre sobre accesibilidad, autonomía y apoyo mutuo entre personas con discapacidad visual. Instalación temporal en un espacio urbano emblemático de Madrid, similar al Parque del Retiro o la Plaza de Oriente. Grandes paneles expositivos distribuidos a lo largo de un paseo peatonal, integrados de forma respetuosa en el entorno urbano. Los paneles muestran fotografías documentales, ilustraciones y testimonios breves sobre situaciones cotidianas observadas durante un trabajo de campo con personas con discapacidad visual: caminar agarrados al hombro de otra persona, orientarse en grupo, describir una obra de museo, localizar objetos en una mesa o compartir estrategias para desplazarse por la ciudad. Ciudadanos de diferentes edades recorren la exposición, leen los paneles y conversan entre ellos. Ambiente cotidiano y natural, sin ceremonia ni inauguración oficial. La exposición forma parte de la vida urbana y genera curiosidad entre los transeúntes. Diseño gráfico contemporáneo y elegante, paneles blancos con tipografía negra, fotografías de gran formato y citas breves en español. Materiales sostenibles y estructura modular fácilmente transportable. Atmósfera humana, reflexiva y cercana. Sin dramatización de la discapacidad, sin mensajes asistencialistas, sin campañas institucionales. El foco está en visibilizar pequeñas acciones cotidianas de apoyo mutuo y colaboración. Fotografía arquitectónica profesional, ultra realista, iluminación natural de tarde suave, calidad editorial de revista de diseño social y espacio público. Gran angular, profundidad de campo moderada, composición limpia y contemporánea.]. Fotografía editada posteriormente.

Nota sobre el uso de IA: El código HTML/CSS utilizado para la maquetación de esta entrada ha sido generado parcialmente y optimizado mediante el uso de ChatGPT (OpenAI). El autor ha revisado, verificado y adaptado dicho código para su correcta visualización en la plataforma WordPress (Folio).

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Memoria de campo etnográfica: Interacción social y uso del espacio público entre personas que pasean perros en La Rambla de Sant Feliu de Guíxols. En esta actividad presento una memoria de campo etnográfica realizada en La Rambla de Sant Feliu de Guíxols. El trabajo se centra en la observación de las dinámicas sociales entre personas que pasean perros y su relación con el espacio público desde una perspectiva de antropología del diseño. Entrega de la actividad R3 …
Memoria de campo etnográfica: Interacción social y uso del espacio público entre personas que pasean perros en La Rambla…

Memoria de campo etnográfica:
Interacción social y uso del espacio público entre personas que pasean perros en La Rambla de Sant Feliu de Guíxols.

En esta actividad presento una memoria de campo etnográfica realizada en La Rambla de Sant Feliu de Guíxols. El trabajo se centra en la observación de las dinámicas sociales entre personas que pasean perros y su relación con el espacio público desde una perspectiva de antropología del diseño.

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Reto 3 Etnografía para el diseño

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Buenas tardes a todos! Os comparto el pdf del Reto 3 Etnografía para el diseño. Mi trabajo de campo realizado es sobre la comunidad Prometeus, desarrollado a través de la observación participante, conversaciones y pequeñas dinámicas de interacción con las personas del espacio. El objetivo del trabajo ha sido comprender cómo se construyen las relaciones, necesidades y dinámicas dentro de la comunidad, analizando tanto su dimensión académica como social y emocional. https://media.folio.uoc.edu/private/wp-content/uploads/sites/22678/2026/05/17193621/VVILLARBR3.pdf?Expires=1782991376&Signature=Zq80dbocgKGGmSMmA7cmovirnDIvXcnmF~YwE4H0ltFXTgW9saDkofvILhma07pqWSegrA4Ad-p7Eoloqjj-brnjRl6Yp-Y8cbkdt67lrau3aA-GtSOtxWhcAAs661DXr42ratBVhR0JdLR~4tvZIqrhMZTWs8DUmNDZI-cfYQ~R~sfoqvGz91i~nMh0M5IAijQH~m35g73BDH99TIJ23FFlJFDvLDyhu9z~7aCZPIZuYbNIthqDA~fb0kwOL01HSXpds7I33REQSF0lHL1IAzNmB5AfoBtptNbLtquA4-xg32l1-9AfKic4w0S67Q-7-vdFMd-Icji0RhsughAYPA__&Key-Pair-Id=K3T7EYR9NMFURT   Entrega de la actividad R3 …
Buenas tardes a todos! Os comparto el pdf del Reto 3 Etnografía para el diseño. Mi trabajo de campo…

Buenas tardes a todos!

Os comparto el pdf del Reto 3 Etnografía para el diseño.

Mi trabajo de campo realizado es sobre la comunidad Prometeus, desarrollado a través de la observación participante, conversaciones y pequeñas dinámicas de interacción con las personas del espacio. El objetivo del trabajo ha sido comprender cómo se construyen las relaciones, necesidades y dinámicas dentro de la comunidad, analizando tanto su dimensión académica como social y emocional.

https://media.folio.uoc.edu/private/wp-content/uploads/sites/22678/2026/05/17193621/VVILLARBR3.pdf?Expires=1782991376&Signature=Zq80dbocgKGGmSMmA7cmovirnDIvXcnmF~YwE4H0ltFXTgW9saDkofvILhma07pqWSegrA4Ad-p7Eoloqjj-brnjRl6Yp-Y8cbkdt67lrau3aA-GtSOtxWhcAAs661DXr42ratBVhR0JdLR~4tvZIqrhMZTWs8DUmNDZI-cfYQ~R~sfoqvGz91i~nMh0M5IAijQH~m35g73BDH99TIJ23FFlJFDvLDyhu9z~7aCZPIZuYbNIthqDA~fb0kwOL01HSXpds7I33REQSF0lHL1IAzNmB5AfoBtptNbLtquA4-xg32l1-9AfKic4w0S67Q-7-vdFMd-Icji0RhsughAYPA__&Key-Pair-Id=K3T7EYR9NMFURT

 

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Reto 3 · Etnografía para el diseño Introducción Para este trabajo de campo he continuado la investigación iniciada en el Reto 2…
Reto 3 · Etnografía para el diseño Introducción Para este trabajo de campo he continuado la investigación iniciada en…

Reto 3 · Etnografía para el diseño


Introducción

Para este trabajo de campo he continuado la investigación iniciada en el Reto 2 en torno a la Agencia de la ONCE de Ciudad Lineal, en Madrid. Mi intención inicial era acercarme a una comunidad concreta para observar cómo las personas ciegas o con discapacidad visual se relacionan con la tecnología, los objetos cotidianos y el espacio urbano.

Más que centrarme únicamente en la discapacidad visual como tal, me interesaba observar las prácticas que aparecen alrededor de ella: cómo utilizan el móvil, cómo se desplazan por la ciudad, cómo interactúan con otras personas o qué estrategias desarrollan cuando el entorno no está pensado para ellas.

El acceso a la comunidad fue posible gracias a mi amigo Colín, afiliado de la ONCE y muy implicado en la organización de actividades para otros afiliados. Gracias a él pude acompañar al grupo en distintas actividades culturales y de ocio durante varias semanas.

En el trabajo anterior ya planteaba la intención de aproximarme a esta realidad desde una cierta actitud de “extrañamiento” (Lins-Ribeiro, 1986), tratando de observar acciones cotidianas —como cruzar una calle, utilizar el metro o pedir comida en un restaurante— como si las estuviera viendo por primera vez.

Sin embargo, conforme avanzaba el trabajo de campo fui descubriendo que muchas de las cuestiones más interesantes no tenían tanto que ver con la tecnología en sí, sino con la manera en que las personas construyen autonomía, se organizan colectivamente y desarrollan estrategias para relacionarse con el entorno. Este trabajo recoge precisamente esa experiencia y algunos de los principales hallazgos surgidos durante la observación participante junto al grupo.

Fachada Agencia ONCE de Ciudad Lineal, Madrid.
Figura 1. Fachada Agencia ONCE de Ciudad Lineal, Madrid.

Descripción del trabajo de campo

El trabajo de campo se desarrolló junto a afiliados de la ONCE de la Agencia de Ciudad Lineal, en Madrid. A lo largo de varias semanas participé en distintas actividades organizadas por la propia comunidad, intentando integrarme de la forma más natural posible dentro de las dinámicas del grupo.

El acceso al campo fue posible gracias a mi amigo Colín, afiliado y trabajador de la ONCE, que además participa activamente en la organización de actividades para otros afiliados. Esto facilitó mucho la entrada al grupo porque evitaba que apareciera como un desconocido total. Desde el principio fui presentado como alguien que estaba realizando un trabajo universitario relacionado con antropología del diseño, aunque en muchos momentos terminé participando también como acompañante o apoyo durante los desplazamientos.

Las actividades en las que participé fueron bastante variadas:

  • Visita al Museo Naval de Madrid.
  • Visita al Museo Tiflológico.
  • Visita con cata a la fábrica artesanal de cerveza La Caníbal.
Acceso del Museo Tiflológico de la ONCE en Madrid.
Figura 2. Acceso del Museo Tiflológico de la ONCE en Madrid.

Además de las propias actividades, una parte importante del trabajo de campo ocurrió durante los desplazamientos en metro, autobús y caminando por la ciudad. De hecho, muchas de las observaciones más interesantes aparecieron precisamente en esos momentos aparentemente cotidianos: entrando en el metro, cruzando una calle, buscando una barandilla o intentando organizar un pedido en un restaurante.

La metodología utilizada fue principalmente la observación participante. No me interesaba realizar entrevistas rígidas ni cuestionarios cerrados, sino intentar que las conversaciones surgieran de forma natural dentro de las propias actividades.

Muchas veces las situaciones más interesantes aparecían espontáneamente: bromas durante una comida, comentarios sobre tecnología, dudas en el metro o conversaciones informales mientras caminábamos.

Para registrar la información utilicé principalmente tres herramientas:

  • Notas rápidas en el móvil.
  • Grabaciones de voz personales después de las actividades.
  • Un pequeño diario de campo donde reorganizaba posteriormente observaciones y reflexiones.

Durante el trabajo de campo intenté mantener una actitud bastante abierta y respetuosa. Había temas que preferí no preguntar directamente durante las primeras visitas porque entendía que podían resultar demasiado personales o invasivos.

También aparecieron pequeños dilemas relacionados con mi papel dentro del grupo. En algunos momentos actuaba simplemente como observador, pero en otros terminaba ayudando a guiar personas por el metro, avisando de obstáculos o acompañando desplazamientos. Eso hacía que mi posición oscilara continuamente entre participante, acompañante y observador.

Precisamente esa mezcla entre observación y participación fue probablemente una de las partes más interesantes de toda la experiencia.


Hallazgos etnográficos

Tecnología y autonomía

Uno de los aspectos que más me interesaban antes de comenzar el trabajo de campo era la relación entre discapacidad visual y tecnología. Mi idea inicial estaba bastante centrada en herramientas como lectores de pantalla, asistentes de voz o dispositivos inteligentes.

A Colín lo conozco desde hace casi veinte años. Padece de retinosis pigmentaria y ha ido perdiendo la visión progresivamente hasta el punto en el que ahora sólo percibe ciertas luces y sombras que le ayudan a ubicar volúmenes en el espacio, pero ya sin definición. Es una persona que ha pasado de trabajar como farmacéutico y jugador de rugby a empleado y afiliado de la ONCE. Uno de los momentos que más me impactó ocurrió observándole mientras trabajaba en su despacho con el ordenador. Utiliza la pantalla con un nivel de zoom enorme, aunque en la práctica no la ve, y no emplea ratón. Todo el manejo del sistema lo realiza mediante teclado y lector de pantalla, con los ojos cerrados, concentrado.

Colín trabajando en su ordenador y iPhone.
Figura 3. Colín trabajando en su ordenador y iPhone.

Mientras redactaba un correo electrónico, el ordenador iba reproduciendo continuamente el texto mediante voz sintetizada a una velocidad que para mí resultaba prácticamente imposible de seguir. Aun así, él trabajaba con absoluta naturalidad, desplazándose por el documento mediante combinaciones de teclas y corrigiendo palabras sin aparente dificultad. Al mismo tiempo, usaba su iPhone para buscar información y seguir trabajando en el ordenador.

Recuerdo perfectamente la sensación de saturación que me produjo aquella escena: el ordenador hablando, el móvil hablando y aun así, él manteniendo una conversación conmigo de manera completamente normal. Le pregunté cómo era capaz de entender aquella voz tan acelerada y sonrió respondiéndome algo parecido a:

“Bueno… uno se hace. Es como preguntar cómo hace alguien para andar.”

Aquella respuesta me hizo pensar bastante porque yo estaba observando esa situación como algo extraordinario, mientras que para él formaba parte absoluta de la rutina cotidiana.

También me llamó mucho la atención la importancia que Apple tiene dentro de la comunidad en cuestiones de accesibilidad. VoiceOver aparecía constantemente durante las actividades: leyendo mensajes, indicando opciones en pantalla o guiando el desplazamiento por aplicaciones.

Aun así, una de las cuestiones más interesantes fue descubrir que no todas las personas tienen la misma relación con la tecnología. Me sorprendió descubrir que algunas personas ciegas no utilizan Braille ni muestran interés en aprenderlo. Yo llegaba al trabajo de campo con la idea preconcebida de que el Braille era una herramienta universal dentro de la comunidad ciega.

En algunos casos existía resto visual suficiente para leer textos ampliados o “en tinta”. En otros, aparecía una cuestión importante relacionada con la accesibilidad económica. Dispositivos como iPhone, relojes inteligentes o las gafas RayBan Meta surgían en conversaciones como herramientas útiles, pero también como tecnologías económicamente inaccesibles para parte de la comunidad.

El cuerpo, el bastón y la orientación

Otra de las cuestiones que más me llamó la atención fue la relación entre cuerpo, orientación y espacio urbano. Antes de comenzar esta experiencia veía el bastón principalmente como una herramienta simple de apoyo o detección de obstáculos. Sin embargo, conforme fui acompañando al grupo empecé a entender que funciona casi como una extensión corporal.

Los movimientos con el bastón no eran aleatorios. Cada persona tenía ritmos, velocidades y formas de desplazamiento bastante distintas. Había personas que se movían con muchísima seguridad de forma independiente, detectando bordillos, escaleras o desniveles prácticamente sin dificultad. Otras preferían agarrarse al codo de un acompañante vidente.

En desplazamientos grupales aparecía una organización bastante interesante: una persona se agarraba al guía y otra al compañero anterior, formando pequeñas cadenas humanas muy coordinadas.

También me llamó mucho la atención cómo muchas personas desarrollan una memoria espacial muy precisa.

En determinadas líneas de metro donde no había locuciones claras aparecía cierta desorientación, y algunos afiliados preguntaban constantemente en qué parada estábamos o cuántas estaciones quedaban.

Uno de los momentos que más me impactó ocurrió en un paso de peatones sin señal acústica. Varias personas comenzaron a cruzar en rojo y algunos afiliados interpretaron el movimiento general como señal para avanzar también. Tuve que frenarlos rápidamente porque venían coches. Aquella escena me hizo darme cuenta de lo dependientes que somos de señales visuales incluso para algo tan cotidiano como cruzar una calle.

También observé cómo algunas personas utilizaban mucho más el sonido y la memoria corporal para orientarse. En ciertos casos incluso aparecían pequeños movimientos repetitivos de cabeza mientras escuchaban o intentaban ubicarse espacialmente.


Accesibilidad social y experiencias multisensoriales

Las visitas al Museo Naval, al Museo Tiflológico de la ONCE y a la fábrica de cerveza La Caníbal fueron especialmente interesantes porque me hicieron pensar en otras formas posibles de accesibilidad y en cómo la experiencia de un espacio cambia completamente dependiendo de cómo se percibe.

La primera actividad en la que participé fue la visita al Museo Naval de Madrid. Allí tuve una de las primeras sensaciones claras de “extrañamiento” durante el trabajo de campo. El museo había autorizado excepcionalmente que el grupo pudiera tocar determinados objetos de la colección para facilitar la experiencia a las personas ciegas. Había pequeñas esculturas, maquetas de barcos, proyectiles, cañones e incluso algunos instrumentos de navegación que normalmente solo pueden observarse tras las vitrinas.

Me llamó la atención una maqueta de barco que varios afiliados recorrían lentamente con las manos mientras el guía describía las distintas partes de la embarcación. Mientras yo entendía el objeto prácticamente de un vistazo, ellos iban reconstruyéndolo poco a poco mediante el tacto, deteniéndose en detalles concretos de las cubiertas, mástiles o cañones laterales. Recuerdo incluso cómo uno de ellos preguntaba por la altura real del barco o cómo se distribuían las distintas plantas interiores, tratando de completar mentalmente el objeto a partir de lo que tocaba y escuchaba.

También fue interesante observar cómo reaccionaban algunos visitantes del museo al ver al grupo tocando las piezas. Se notaba cierta sorpresa e incluso curiosidad, probablemente porque rompía completamente la norma habitual de “no tocar” dentro del espacio museístico. De alguna manera, aquella escena cambiaba temporalmente las reglas normales del museo.

Grupo de personas invidentes en el Museo Naval de Madrid tocando un busto.
Figura 4. Grupo de personas invidentes en el Museo Naval de Madrid tocando un busto.

En cambio, en el Museo Tiflológico tocar no era una excepción, sino la lógica principal del espacio. Allí había maquetas táctiles de monumentos como la Torre Eiffel, el Taj Mahal o partes de la Alhambra diseñadas específicamente para ser exploradas con las manos. La experiencia era completamente distinta a la del Museo Naval porque todo estaba pensado desde el principio para ser recorrido táctilmente. Las personas no necesitaban permiso para tocar ni había sensación de estar rompiendo una norma implícita del museo.

Recuerdo observar cómo una de las afiliadas recorría lentamente con los dedos la reproducción del techo de la sala de las Dos Hermanas de la Alhambra mientras comentaba en voz alta cómo le impresionaba la formación geométrica que tenía. Otra persona se detenía en una maqueta del Taj Mahal intentando hacerse una idea del tamaño real de la cúpula central comparándola con el resto del edificio.

Era interesante y notorio el tiempo que dedicaban a cada maqueta. Mientras una persona vidente puede recorrer visualmente un objeto en apenas unos segundos, aquí la experiencia era mucho más lenta y progresiva. Las manos iban construyendo el espacio poco a poco.

Grupo de personas invidentes en el Museo Tiflológico de la ONCE en Madrid tocando una maqueta.
Figura 5. Grupo de personas invidentes en el Museo Tiflológico de la ONCE en Madrid tocando una maqueta.

Esto me hizo pensar que muchas personas ciegas construyen imágenes mentales de lugares históricos a partir de relatos, descripciones o referencias culturales parciales, y que el museo les permitía reorganizar mentalmente esos espacios de una forma mucho más tangible.

La experiencia en la fábrica de cerveza La Caníbal también resultó muy interesante desde el punto de vista sensorial. Gran parte de la actividad se organizaba alrededor del olor, el tacto y el gusto: tocar cereales, distinguir lúpulos o identificar matices en las distintas cervezas. Nada más entrar en la fábrica nos avisaron de que estaban en pleno proceso de elaboración y que probablemente notaríamos un fuerte olor a levadura y fermentación. El ambiente recordaba bastante a una mezcla entre panadería y cereal tostado. Aquello ya generó las primeras bromas dentro del grupo.

Hubo un momento en el que el responsable de la fábrica nos pasó distintos tipos de cereal para que los tocáramos y masticáramos. Algunos afiliados comentaban cómo distinguían rápidamente las diferencias entre el cereal más tostado y el más suave únicamente por el olor y el sabor. Después ocurrió algo parecido con los distintos tipos de lúpulo, que iban pasando de mano en mano mientras cada persona describía las sensaciones que le producía.

Grupo de afiliados en su visita a la fábrica de cerveza.
Figura 6. Grupo de afiliados en su visita a la fábrica de cerveza.

Durante las comidas también aparecían pequeñas situaciones cotidianas que me llamaron bastante la atención. En varias ocasiones algunos afiliados preguntaban dónde estaba el pan, el vaso o determinados platos que en realidad tenían muy cerca. Muchas veces localizaban los objetos utilizando el dorso de la mano o manteniendo una organización bastante fija sobre la mesa para recordar la posición de cada cosa.

Recuerdo otra situación en la que Colín preguntó si habían traído pan cuando lo tenía prácticamente delante de la mano. Aquello, que inicialmente podía parecer anecdótico, me hizo darme cuenta de hasta qué punto muchas dinámicas cotidianas alrededor de una mesa dependen constantemente de referencias visuales que las personas videntes damos completamente por hechas.

Siguiendo en el contexto de comidas en restaurantes, apareció además una situación que me hizo pensar bastante sobre accesibilidad social. El día de la visita a La Caníbal, el número de participantes era alto, 22 personas. Una vez sentados en las mesas, el camarero comenzó a preguntar uno por uno qué quería pedir cada persona, pero al tratarse de un grupo grande empezó a generarse bastante confusión. En ese momento uno de los afiliados propuso reorganizar completamente la dinámica:

“Mejor di una hamburguesa y que levanten la mano los que la quieran.”

La situación se resolvió inmediatamente.

Aquello me hizo pensar que muchas veces las soluciones más eficaces no tienen por qué ser tecnológicas. A veces aparecen simplemente reorganizando la manera en que las personas interactúan y comparten la información.


Humor, comunidad y diversidad

Otra de las cosas que más me sorprendió durante el trabajo de campo fue el ambiente dentro del grupo. Antes de comenzar creo que esperaba un entorno más serio o centrado continuamente en las dificultades derivadas de la discapacidad visual. Sin embargo, el humor aparecía constantemente en prácticamente todas las actividades.

Bromas sobre bastones, despistes o situaciones cotidianas formaban parte continua de la interacción del grupo. Eso rompía bastante con cierta visión excesivamente paternalista que muchas veces existe desde fuera respecto a la discapacidad.

También me despertó interés la facilidad con la que reconocían voces y personas. En varias ocasiones, afiliados con los que apenas había coincidido una vez me reconocían inmediatamente simplemente al escucharme hablar, mientras que yo mismo era incapaz de recordar algunos nombres con tanta rapidez.

Otra cuestión importante fue descubrir la enorme diversidad interna que existe dentro de la propia comunidad. Antes del trabajo de campo tenía una visión bastante homogénea sobre la discapacidad visual. Sin embargo, encontré personas con grados de visión muy distintos, diferentes niveles de autonomía y relaciones completamente diferentes con la tecnología.

Y probablemente uno de los hallazgos más importantes fue precisamente entender que no existe una única manera de vivir la discapacidad visual.


Aprendizajes y reflexión personal

Afiliada de la agencia caminando por la calle con su perro guía.
Figura 7. Afiliada de la agencia caminando por la calle con su perro guía.

Creo que una de las principales cosas que he aprendido durante este trabajo de campo es que la discapacidad visual no puede entenderse únicamente desde la falta de visión.

Antes de comenzar la investigación, gran parte de mi atención estaba puesta en cuestiones relacionadas con tecnología o accesibilidad digital. Sin embargo, conforme fui compartiendo tiempo con el grupo empecé a entender que lo realmente interesante no estaba solamente en la tecnología, sino en las estrategias cotidianas que las personas desarrollan alrededor de ella y del propio entorno.

Creo que una de las cosas que más cambió mi mirada fue descubrir hasta qué punto muchas barreras no están tanto en la discapacidad en sí como en la manera en que se organizan los espacios y determinadas dinámicas cotidianas.

También me sorprendió muchísimo la autonomía de muchas personas del grupo. En varias ocasiones, cuando terminaban las actividades y yo me despedía, me quedaba con la sensación de querer preguntar si realmente podían volver solos a casa o si necesitaban ayuda adicional. La respuesta casi siempre era la misma:

“Sí, tranquilo, todo bien.”

Con el tiempo me di cuenta de que parte de esa necesidad constante de ayudar nacía más de mis propios prejuicios como persona vidente que de una necesidad real por parte de ellos.

Otra cuestión que desmontó completamente mis ideas previas fue descubrir la enorme diversidad dentro de la propia comunidad. Antes del trabajo de campo tenía una imagen bastante homogénea sobre las personas ciegas. Pensaba que prácticamente todas utilizaban Braille, lectores de pantalla o determinadas herramientas tecnológicas similares.

La realidad resultó muchísimo más compleja.

Había personas muy interesadas en nuevas tecnologías y otras completamente alejadas de ellas. Algunas utilizaban constantemente asistentes de voz o dispositivos avanzados y otras apenas mostraban interés por aprender nuevas herramientas.

También aparecieron cuestiones económicas que yo apenas había considerado al inicio. Tecnologías que para mí podían parecer soluciones evidentes no siempre eran accesibles económicamente para todo el mundo.

Creo que otra de las cosas más importantes que aprendí fue entender que la accesibilidad no depende únicamente de dispositivos o normativas.

Durante el trabajo de campo observé constantemente pequeñas soluciones sociales espontáneas:

  • Reorganizar un pedido.
  • Describir un espacio.
  • Ayudarse entre compañeros.
  • Explicar verbalmente referencias.
  • Adaptar dinámicas de manera natural.

Eso me hizo replantearme bastante mi propia idea de diseño. Antes tendía a pensar el diseño principalmente como creación de objetos o interfaces. Sin embargo, esta experiencia me hizo entender que el diseño también aparece en:

  • Formas de interacción.
  • Organización social.
  • Dinámicas espaciales.
  • Maneras de comunicar.
  • Experiencias multisensoriales.

Creo que precisamente todos estos hallazgos son los que abren el camino hacia el siguiente reto de la asignatura.

Más que pensar únicamente en “diseñar para personas ciegas”, esta experiencia me ha hecho empezar a entender el diseño como una forma de intervenir sobre relaciones, dinámicas sociales y situaciones cotidianas. Muchas de las soluciones más útiles que observé durante el trabajo de campo no aparecían mediante tecnología compleja, sino reorganizando pequeñas interacciones entre las personas. De alguna manera, todo esto conecta bastante con la idea de “diseño de potenciales” planteada por Kjærsgaard y Otto (2012), donde el diseño no se entiende únicamente como creación de objetos, sino también como transformación de experiencias y contextos cotidianos.


Anexo

Fotografía detalle del diario de campo, visita al Museo Naval.
Figura 8. Fotografía detalle del diario de campo.

Me permito añadir este breve anexo con algunos ejemplos de notas de campo y fragmentos de conversaciones surgidos durante el trabajo etnográfico realizado junto a afiliados de la Agencia de la ONCE de Ciudad Lineal.

Durante las primeras visitas y encuentros informales con el grupo —principalmente comidas y cafés— utilicé una libreta pequeña para realizar anotaciones rápidas mientras conversábamos. Sin embargo, en las actividades realizadas fuera de espacios estáticos, como la visita al Museo Naval, el desplazamiento constante hacía bastante incómodo escribir a mano, por lo que terminé utilizando principalmente el teléfono móvil para tomar notas rápidas y reorganizarlas posteriormente en casa.

En las siguientes actividades, especialmente en el Museo Tiflológico y en la visita a la fábrica de cerveza La Caníbal, opté ya directamente por el uso del iPhone para facilitar la toma inmediata de observaciones, frases o reflexiones surgidas durante el recorrido. En varias ocasiones también grabé pequeñas notas de voz al terminar las actividades o durante el trayecto de vuelta a casa, aprovechando que todavía tenía muy fresca gran parte de la experiencia vivida y de las conversaciones mantenidas durante el día.

Notas rápidas tomadas durante el trabajo de campo.
Figura 9. Transcripción de entrevista.

Algunas de las conversaciones y entrevistas mantenidas con afiliados no aparecen desarrolladas directamente dentro del cuerpo principal del trabajo, pero sí me sirvieron para comprender mejor dinámicas, experiencias y formas de relacionarse dentro de la comunidad. En varios casos preferí no incluir determinados fragmentos completos en el texto principal por tratarse de relatos especialmente personales, cuestiones médicas o conversaciones que, aunque fueron importantes para mi comprensión global del trabajo de campo, habrían desplazado el foco principal de la investigación.

Aunque tomé varias fotografías durante el trabajo de campo, en la maquetación final del documento decidí incluir únicamente aquellas que ayudaban realmente a contextualizar el texto principal.

El objetivo de este anexo es complementar la memoria presentada mostrando algunos ejemplos reales de observaciones, fragmentos conversacionales y anotaciones realizadas durante el proceso de investigación.

Fotografía del diario de campo, entrevistas varias.
Figura 10. Fotografía del diario de campo, entrevistas varias.
Capturas varias de notas tomadas en el iPhone.
Figura 11. Capturas varias de notas tomadas en el iPhone.
Fotografía de los afiliados esperando el acceso a La Canibal.
Figura 12. Fotografía de los afiliados esperando el acceso a La Canibal.
Fotografía de otro ejemplo de persona invidente reconstruyendo imagen mental de la maqueta
Figura 13. Fotografía de otro ejemplo de persona invidente reconstruyendo imagen mental de la maqueta
Grupo de visitantes invidentes escuchando explicación del guía del Museo Naval de Madrid.
Figura 14. Grupo de visitantes invidentes escuchando explicación del guía del Museo Naval de Madrid.

Bibliografía

Domènech, M. [Miquel]. (2021). ¿Pueden los robots cuidarnos? [recurso de aprendizaje audiovisual]. Fundació Universitat Oberta de Catalunya (FUOC).

Lins-Ribeiro, G. [Gustavo]. (1986, agosto). Descotidianizar. Extrañamiento y conciencia práctica. Un ensayo sobre la perspectiva antropológica. Cuadernos de Antropología Social, 3, 65-69. https://doi.org/10.34096/cas.i3.4852

Kjærsgaard, M. G. [Mette Gislev], Otto, T. [Ton]. (2021). El trabajo de campo antropológico y el diseño de potenciales. En Otto, T. [Ton], Smith, R. C. [Rachel Charlotte] & Kjærsgaard, M. G. [Mette Gislev], Entre hacer y conocer: Seis textos sobre antropología del diseño y antropología visual (pp. 74-94). Universidad Nacional Autónoma de México.

Restrepo, E. [Eduardo]. (2018). Etnografía: alcances, técnicas y éticas. Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Referencia fuentes externas

Debido a la naturaleza del trabajo académico, las imágenes se han usado únicamente con fines educativos y no comerciales

Figura 1. Apple. (2026). Fachada de la Agencia de la ONCE, Ciudad Lineal (Madrid) [fotografía]. Imagen original de Apple Maps retocada por el autor con Adobe Photoshop. https://maps.apple.com/

Figura 2. García, J. [jOse]. (2026, 28 de abril). Entrada a la zona visitable del Museo Tiflológico de la ONCE en Madrid [fotografía no publicada].

Figura 3. García, J. [jOse]. (2026, 6 de mayo). Colín trabajando en su ordenador y iPhone [fotografía no publicada].

Figura 4. García, J. [jOse]. (2026, 14 de abril). Grupo de personas invidentes en el Museo Naval de Madrid tocando un busto [fotografía no publicada].

Figura 5. García, J. [jOse]. (2026, 28 de abril). Grupo de personas invidentes en el Museo Tiflológico de la ONCE en Madrid tocando una maqueta [fotografía no publicada].

Figura 6. García, J. [jOse]. (2026, 6 de mayo). Grupo de afiliados en su visita a la fábrica de cerveza [fotografía no publicada].

Figura 7. García, J. [jOse]. (2026, 6 de mayo). Afiliada de la agencia caminando por la calle con su perro guía [fotografía no publicada].

Figura 8. García, J. [jOse]. (2026, 17 de mayo). Fotografía detalle del diario de campo, visita al Museo Naval. [fotografía no publicada].

Figura 9. García, J. [jOse]. (2026, 17 de mayo). Captura de pantalla de transcripción de grabación. [captura de pantalla].

Figura 10. García, J. [jOse]. (2026, 17 de mayo). Fotografía del diario de campo, entrevistas varias. [fotografía no publicada].

Figura 11. García, J. [jOse]. (2026, 17 de mayo).Capturas varias de notas tomadas en el iPhone. [captura de pantalla].

Figura 12. García, J. [jOse]. (2026, 6 de mayo). Fotografía de los afiliados esperando el acceso a La Canibal. [fotografía no publicada].

Figura 13. García, J. [jOse]. (2026, 28 de abril). Fotografía de otro ejemplo de persona invidente reconstruyendo imagen mental de la maqueta. [fotografía no publicada].

Figura 14. García, J. [jOse]. (2026, 14 de abril). Grupo de visitantes invidentes escuchando explicación del guía del Museo Naval de Madrid. [fotografía no publicada].

Nota sobre el uso de IA: El código HTML/CSS utilizado para la maquetación de esta entrada ha sido generado parcialmente y optimizado mediante el uso de ChatGPT (OpenAI). El autor ha revisado, verificado y adaptado dicho código para su correcta visualización en la plataforma WordPress (Folio).

Debate0en Reto 3: Etnografía para el diseño

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Reto 2. Abrir el diseño a la comunidad.

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Entrega de la actividad R2 …
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La cámara digital

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La cámara digital

LA ANTROPOLOGÍA EN EL DISEÑO 1. EL OBJETO Y MI VINCULACIÓN CON ÉL El objeto elegido para mi análisis es la cámara…
LA ANTROPOLOGÍA EN EL DISEÑO 1. EL OBJETO Y MI VINCULACIÓN CON ÉL El objeto elegido para mi análisis…

LA ANTROPOLOGÍA EN EL DISEÑO

1. EL OBJETO Y MI VINCULACIÓN CON ÉL

El objeto elegido para mi análisis es la cámara digital, el objeto imprescindible por excelencia si querías capturar una vivencia antes de la llegada de los smartphone. Concretamente he elegido la cámara Hello Kitty HEC 050 de 5MP con pantalla LCD de 2.4″ de color rosa, ya que este fue un regalo de mis padres que transformó por completo mi relación con el entorno creativo a una temprana edad y me otorgó la libertad creativa y autonomía que todo niño pequeño necesita para crecer…

Hasta ese momento, el acto de fotografiar era trabajo de los adultos; ellos decidían qué, cuándo y cómo se utilizaba la cámara que disponíamos por aquel entonces.

Pero al recibir mi cámara, se produjo un desplazamiento de poder; pasé de ser la retratada a ser la narradora de mi propia realidad. La utilizaba para documentar viajes, fotografiar a mis amigas y, sobre todo, para realizar con ellas extravagantes  sesiones de foto con distintos atuendos imitando las que hacían en las revistas de moda, ya que mi sueño era y sigue siendo ser editora en este ámbito, el trabajo soñado de toda niña criada en los 2000s.

A nivel afectivo, como tal me despierta una profunda nostalgia y un sentimiento de individualismo y independencia temprana, porque resulta curioso que, en los álbumes familiares de esa época, yo aparezca frecuentemente siendo fotografiada mientras yo misma fotografío. Cada vez que miro esas imagines y me acuerdo de mi cámara, me doy cuenta de que esta no es solo un mero juguete; es un receptáculo de mis primeras aspiraciones profesionales y artísticas.

2. CARACTERÍSTICAS FORMALES  Y FUNCIONALES

A simple vista, la Hello Kitty HEC 050 parece un juguete, pero en realidad fue un caballo de Troya tecnológico. Se trata de una cámara digital real y simple con sensor, lente, memoria y pantalla LCD, caracterizada por ser de point-and-shoot (apuntar y disparar) que, bajo su modesta resolución de 5 megapíxeles, por aquel entonces, escondía la puerta de entrada a la captura visual para toda una generación. Su diseño no es casual pues la carcasa rosa de plástico vibrante y la moldura inspirada en la estética kawaii de Hello Kitty no solo buscaban atraer la mirada de los niños, sino ofrecer una ergonomía pensada específicamente para manos pequeñas, permitiendo un agarre firme y seguro que las cámaras «de adultos», más sobrias y pesadas, no ofrecían.

Si analizamos su propósito desde una perspectiva antropológica, este objeto cubre una necesidad humana fundamental: el deseo de trascender al olvido. Por ejemplo, si un peine representa el cuidado del cabello y la higiene personal, la cámara digital representa el cuidado de la identidad. Capturar una imagen es, en esencia, un acto de resistencia frente al paso del tiempo; es decidir qué momentos de nuestra vida merecen ser rescatados del flujo de lo cotidiano para convertirse en una memoria estática. En el caso específico de mi cámara, responde también a la necesidad de autoexpresión y construcción de la identidad durante la infancia ya mencionadas antes.

3.DIMENSIONES CULTURALES Y FUNCIONES SIMBÓLICAS

Durante el siglo XIX y buena parte del XX, en plena era de la fotografía analógica, fotografiar era una práctica fundamentalmente reservada a la alta sociedad porque el coste de los carretes y del revelado hacía que tomar fotografías no fuera un acto cotidiano, sino un gesto relativamente excepcional y planificado. De manera similar a como, en épocas anteriores, ciertos objetos de lujo quedaban restringidos a las élites, la fotografía estaba en manos de quienes disponían tanto de los conocimientos técnicos como de los recursos económicos necesarios.

La llegada de las cámaras digitales, así como de modelos sencillos o considerados “de juguete”, como mi cámara, la HEC 050, transformó este panorama. Estas tecnologías abarataron y simplificaron el proceso de capturar imágenes, ampliando considerablemente el acceso a la fotografía.

Entonces, si se analizan las dimensiones culturales de la cámara digital, puede observarse una transición significativa: de objeto asociado al estatus tecnológico y económico a herramienta cotidiana integrada para captar todos los aspectos de la vida. Esta evolución puede entenderse a partir de su desarrollo histórico y de los diferentes significados que adquiere en distintos contextos sociales.

Marco histórico

En sus primeras etapas, entre las décadas de 1970 y 1990, la cámara digital surgió en los laboratorios de investigación de Kodak por Steven Sasson y los primeros prototipos estaban compuestos por estructuras metálicas voluminosas y sensores aún experimentales. En ese momento, su significado cultural estaba ligado a la idea de innovación tecnológica y a la promesa de un futuro digital, pero su uso se limitaba a ámbitos científicos, técnicos o militares.

Más tarde, durante los años 2000 se produjo su consolidación en el mercado de consumo. La introducción de plásticos resistentes y materiales más ligeros permitió el desarrollo de cámaras compactas y accesibles para el público general.

En la actualidad, la cámara se ha miniaturizado hasta integrarse plenamente en el smartphone, donde predominan materiales como el vidrio y el aluminio haciéndolo un dispositivo más frágil pero que de este modo, el dispositivo fotográfico se ha convertido en un objeto prácticamente invisible, integrado en un aparato multifuncional pero presente de forma constante en la vida cotidiana en el que su valor cultural se vincula ahora a la inmediatez y a la conectividad.

Funciones simbólicas según el colectivo

El significado cultural de la cámara también varía según el grupo social que la utiliza. Por ejemplo en el ámbito profesional, periodistas o artistas visuales como fotógrafos, con cámaras de marcas como Canon o Nikon, fabricadas con aleaciones de magnesio y lentes de cristal de alta calidad, simbolizan la autoridad técnica y la credibilidad en una foto ya que en este contexto, la cámara se percibe como un instrumento capaz de registrar y testimoniar la realidad.

Entre los colectivos juveniles, especialmente dentro de la llamada Generación Z, se observa actualmente un fenómeno interesante como lo es la recuperación de cámaras digitales antiguas de baja resolución, como la Sony Cybershot. Para estos usuarios, estos dispositivos ya no representan una tecnología obsoleta, sino un medio para producir imágenes consideradas más auténticas” por su estética imperfecta que funciona como una forma de distanciamiento frente a la hiperperfección visual asociada a los filtros de los smartphones o a las imágenes generadas por inteligencia artificial.

Valores y significados asociados

Del mismo modo que una cámara analógica podía señalar una posición acomodada en generaciones anteriores, poseer una cámara réflex de última generación o un smartphone con un sistema fotográfico avanzado como los IPhone continúa siendo, en muchos contextos, un marcador de prestigio dentro de la cultura del consumo tecnológico y artístico.

Por último, aunque la cámara digital no está vinculada directamente a prácticas religiosas tradicionales, sí ha generado una serie de rituales asociados a la producción de imágenes. Acciones como fotografiar la comida antes de consumirla o grabar un concierto a través de la pantalla del teléfono forman parte de prácticas sociales contemporáneas que confieren a la imagen un papel central en la construcción y preservación de la experiencia, especialmente en el panorama de los influencers. En este sentido, la fotografía funciona como un mecanismo de registro, pero también como una forma de dar valor simbólico a determinados momentos de la vida cotidiana.

4. RELACIÓN ENTRE DISEÑO Y ANTROPOLOGÍA

La relación entre diseño y antropología es de carácter recíproco y complementario, es decir, se retroalimenta. Por un lado, la antropología se ocupa de analizar las identidades, las similitudes y las diferencias, así como las creencias, hábitos y tradiciones presentes tanto entre distintas comunidades como dentro de ellas, pues este enfoque permite comprender las necesidades y los problemas específicos de cada contexto social, generando una base de conocimiento que puede orientar el desarrollo de proyectos, intervenciones y objetos capaces de incorporar el carácter simbólico propio de las relaciones humanas.

Vivimos en un mundo compuesto por objetos creados por personas, concebidos desde alguien y para alguien y estos objetos forman parte de lo que se denomina cultura material, por lo que su existencia no se limita únicamente a la utilidad o a la funcionalidad. Con frecuencia, los objetos adquieren significados sociales y culturales que superan el propósito para el que fueron diseñados originalmente. Por ello, es habitual que ciertos artefactos, creados en un principio para una función concreta, sean posteriormente reutilizados o reinterpretados para cumplir otros usos dentro de la vida cotidiana.

Por otro lado, la antropología también aporta herramientas metodológicas que enriquecen el proceso de diseño. En particular, la etnografía se ha consolidado como un método de investigación fundamental para comprender los contextos sociales en los que los objetos serán utilizados. Desde esta perspectiva, el diseño debería incluir una fase de análisis del entorno en el que el producto o intervención se implementará. Este proceso implica, entre otros aspectos, la realización de trabajo de campo, la revisión de bibliografía especializada, la identificación de conflictos o necesidades existentes y la formulación de posibles soluciones.

A partir de este análisis, el diseño puede desarrollar propuestas que respondan de manera más adecuada a las realidades sociales identificadas, evaluando además cuál de ellas genera un menor impacto económico y ambiental y en este sentido, la convergencia entre antropología y diseño se articula en enfoques como la design anthropology, que contribuye a comprender los contextos culturales en el desarrollo de productos, y el design thinking, que permite prototipar, evaluar y mejorar las soluciones propuestas a través de procesos iterativos centrados en las personas.

5. BIBLIOGRAFÍA

Ardevol, E., & Muntañola, N. (2014). Representación y cultura material. UOC.

Hess, K. (2015). The digital camera and the child: A study on agency and memory. Journal of Childhood Studies.

Belting, H. (2007). Antropología de la imagen. Katz Editores.

Museo Arqueológico Nacional (MAN). (s.f.). Catálogo de piezas: La fotografía como documento histórico. http://www.man.es

Rea, V. (2012). La cámara digital y la democratización de la mirada infantil. Cuadernos del Centro de Estudios en Diseño y Comunicación, (42).

San Cornelio, E. (2010). Arte y cultura digital. Editorial UOC.

Díaz de Rada, A. (2012). Cultura, antropología y otras tonterías. Madrid: Trotta.

Harris, M. (2013). ¿Por qué nada funciona?: Antropología de la vida cotidiana. Alianza Editorial

Bourdieu, P., Boltanski, L., Castel, R., & Chamboredon, J. C. (1990). Un arte medio: Ensayo sobre los usos sociales de la fotografía. Gustavo Gili.

Gómez Cruz, E., & Meyer, E. T. (2012). Creation and control in the photographic process: iPhones and the emerging fifth moment of photography. Photographies, 5(2), 203–221.

Sontag, S. (2006). Sobre la fotografía. Alfaguara. (Obra original publicada en 1977)

Benjamin, W. (2008). La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica (3.ª ed.). Itaca. (Obra original publicada en 1936)

https://foticoscollection.com/es/item/camara-de-fotos-digital-hello-kitty/17493

https://photolari.com/la-historia-de-la-fotografia-contada-a-traves-de-diez-momentos-que-marcaron-su-curso/

https://graffica.info/primera-camara-digital/

https://www.cimec.es/que-es-etnografia-digital-herramientas-se-utilizan/

https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0142694X21000259

https://thinkandsell.com/blog/etnografia-experiencia-cliente-transformacion-digital/

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El collar   * 1 ¿Cuál es tu vinculación con el objeto elegido? ¿Qué recuerdos, emociones, valores, afectos te despierta? El objeto…
El collar   * 1 ¿Cuál es tu vinculación con el objeto elegido? ¿Qué recuerdos, emociones, valores, afectos te…

El collar

 

* 1 ¿Cuál es tu vinculación con el objeto elegido? ¿Qué recuerdos, emociones, valores, afectos te despierta?

El objeto que he elegido es un collar bañado en oro que he “heredado”.

Este collar es un objeto muy especial para mí, ya que fue un regalo de mi tía abuela paterna. Desde pequeña, siempre la vi usarlo en ocasiones especiales, y recuerdo cómo me contaba historias sobre su origen. Cuando cumplí 18 años, me lo entregó con la promesa de que lo cuidara y lo conservara con mucho amor (todo el que ella me proporcionó mientras vivió). Para mí, este collar representa un vínculo con mi historia familiar y con las generaciones pasadas. Cada vez que lo veo o lo llevo puesto, siento que me conecta con mi tía abuela Muchi y con los valores que ella me transmitió: amor, fortaleza e independencia.

 

* 2 ¿Cuáles son las características formales y funcionales principales del objeto elegido? ¿A qué “necesidad universal” responde? ¿Cuáles son las prácticas sociales con las que se relaciona? ¿Cuál es tu vinculación con el objeto? ¿A qué valores, recuerdos, afectos, o emociones apela?

El collar tiene una cadena de plata bañada en oro con formas como en forma de “flores”. Su diseño es delicado y elegante, con un cierre sencillo.

Función práctica: Es un accesorio que se usa como adorno.

Necesidad universal: Expresión personal y simbólica.

Prácticas sociales: Lo uso en eventos importantes, como celebraciones familiares, y también puede representar un recuerdoo un amuleto protector.

En muchas culturas, los collares han sido usados como símbolos de estatus, protección y espiritualidad. En mi caso, este collar no solo es un accesorio, sino un vínculo con mi familia y un recordatorio de mis orígenes.

 

* 3 ¿Cómo se relacionan las características formales, funcionales, estéticas y de usabilidad del objeto elegido con sus “dimensiones culturales” y “funciones simbólicas”? ¿Cómo cambian en distintos contextos culturales o épocas históricas?

Los collares han sido utilizados desde hace muchos años y en diversas culturas con distintos significados:

Egipto Antiguo: Los faraones usaban collares de oro y piedras preciosas para representar su poder divino.

Roma y Grecia: Se utilizaban como amuletos protectores y símbolos de estatus social.

Edad Media: Los collares con relicarios tenían un significado religioso y eran considerados objetos sagrados.

Actualidad: Existen collares de diseño minimalista, maximalista y otros con materiales reciclados, o métodos de fabricación menos invasivos, reflejando valores de sostenibilidad y modernidad.

En mi caso, el collar representa un vínculo familiar y una tradición heredada, lo que le da un valor simbólico y sentimental más allá de su apariencia física.

 

* 4 ¿Cuál es la relación entre diseño y antropología? ¿Qué papel juega el concepto de “cultura”?

El diseño y la antropología están muy ligados. La antropología estudia la cultura, las tradiciones y los objetos que forman parte de la vida de las personas, mientras que el diseño crea objetos adaptados a las necesidades y valores de la sociedad.

Un collar puede parecer un accesorio sencllo, pero su diseño refleja cómo la cultura influye en la forma y el significado del mismo. En diferentes épocas y lugares, los collares han simbolizado amor, protección, riqueza o incluso identidad religiosa. Este objeto demuestra cómo los diseños evolucionan según los valores y creencias de cada cultura y cada sociedad.

En definitiva, la antropología ayuda a comprender la importancia simbólica y cultural de los objetos, mientras que el diseño permite plasmarlos en formas que conectan con las personas y su historia.

Debate1en el collar

  1. Lidia Martínez Torrente says:

    Hola María Del Carmen,

    Me parece súper potente el mensaje de que para ti el collar de tía abuela no sea solo un adorno, sino una promesa.  Cuando dices que te transmite fortaleza e independencia considero que tu trabajo demuestra que el diseño no solo resuelve las necesidades estéticas, sino que también actúa como un puente que te permite vestir tu propia historia familiar. Es como si, al ponértelo, no solo llevaras el diseño del collar, sino que te vistieras con la seguridad de las mujeres de tu familia que vinieron antes y especialmente llevases contigo los valores que te transmitió tu tía abuela a modo de talismán a parte de su propia presencia de forma simbólica. En el contexto histórico que has presentado tu collar seguramente cumpliría con los estándares sociales de la antigua Roma y Grecia. Como curiosidad, en la joyería antigua las flores representaban el amor imperecedero y la gratitud cosa que concuerda mucho con el motivo sentimental de tu collar, aparte de su diseño.

    ¡Gracias por compartir tu trabajo y suerte!