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Reto 4: Compartir el diseño

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LA AUTONOMÍA COMPARTIDA Una propuesta expositiva surgida de un trabajo de campo con personas con discapacidad visual. Del interés por la tecnología…
LA AUTONOMÍA COMPARTIDA Una propuesta expositiva surgida de un trabajo de campo con personas con discapacidad visual. Del interés…

LA AUTONOMÍA COMPARTIDA

Una propuesta expositiva surgida de un trabajo
de campo con personas con discapacidad visual.


Del interés por la tecnología a los pequeños gestos cotidianos

Después de varias semanas acompañando a un grupo de personas con discapacidad visual en distintas actividades culturales y de ocio, me he dado cuenta de que los hallazgos más interesantes de esta investigación no tienen tanto que ver con la tecnología como yo imaginaba al principio.

Cuando planteé el trabajo de campo, gran parte de mi curiosidad estaba puesta en lectores de pantalla, asistentes de voz, aplicaciones móviles o dispositivos diseñados para mejorar la accesibilidad. Sin embargo, conforme fui compartiendo tiempo con el grupo, empecé a fijarme en otras cosas mucho más pequeñas y cotidianas que, precisamente por ser tan habituales, suelen pasar desapercibidas.


Lo que observé durante el trabajo de campo

Recuerdo ver cómo algunas personas se agarraban al hombro de otras para desplazarse por la ciudad. A veces era un acompañante vidente quien guiaba al grupo, pero otras veces era una persona con discapacidad visual quien ayudaba a otra que conocía menos el entorno o se sentía menos segura. También observé cómo, durante las comidas, alguien avisaba de dónde estaba el pan o la bebida, cómo se describían espacios de forma espontánea o cómo el grupo encontraba maneras muy naturales de organizarse cuando surgía algún problema práctico.

Detalle del cuaderno de campo utilizado.
Figura 1. Detalle cuaderno de campo.

Una de las situaciones que más me llamó la atención ocurrió durante una comida en la fábrica de cerveza La Caníbal. El camarero intentaba recoger los pedidos preguntando uno por uno a más de veinte personas, generando bastante confusión. Fue uno de los propios participantes quien propuso cambiar la dinámica y empezar a nombrar los platos para que quienes los quisieran levantaran la mano. El problema desapareció en cuestión de segundos. Aquello me hizo pensar que muchas veces las soluciones más eficaces no aparecen mediante tecnología o normativas complejas, sino a través de pequeñas adaptaciones construidas colectivamente.

Grupo de afiliados esperando frente a La Canibal
Figura 2. Grupo esperando para entrar en La Canibal.

Un hallazgo inesperado: la autonomía también es colectiva

Con el paso de las semanas empecé a detectar un patrón común en muchas de las situaciones observadas. La autonomía no aparecía como algo exclusivamente individual. Existía, por supuesto, una enorme capacidad personal para desenvolverse en el entorno, pero también una red constante de apoyo, comunicación y colaboración entre las personas del grupo. Pequeños gestos que facilitaban la participación de todos y que rara vez llaman la atención de quien los observa desde fuera.

Grupo de afiliados tocando maqueta del Taj Mahal.
Figura 3. Grupo de afiliados tocando maqueta del Taj Mahal en el Museo Tiflológico de Madrid.

Propuesta de diseño: una exposición sobre la autonomía compartida

A partir de este hallazgo surge mi propuesta de diseño. En lugar de crear una nueva aplicación, un dispositivo o una solución tecnológica, propongo una exposición itinerante basada en situaciones reales observadas durante el trabajo de campo. Su objetivo sería mostrar al público general cómo muchas formas de autonomía se construyen colectivamente a través de acciones cotidianas que normalmente permanecen invisibles.

La exposición estaría formada por fotografías, testimonios, ilustraciones y recreaciones de escenas inspiradas en experiencias reales observadas durante la investigación. No se centraría en explicar qué es la discapacidad visual ni en mostrarla desde una perspectiva asistencial. Tampoco buscaría despertar compasión. La intención sería mucho más sencilla: invitar a mirar de cerca esas pequeñas dinámicas de colaboración que hacen posible la vida cotidiana.

Exposición itinerante que visibiliza formas cotidianas de apoyo mutuo y autonomía compartida entre personas con discapacidad visual.
Figura 4. Visualización de la propuesta expositiva basada en los hallazgos del trabajo de campo (Gemini 2026).

Cómo funcionaría la exposición

Las escenas podrían mostrar situaciones tan simples como un grupo organizándose para caminar por una calle concurrida, una conversación describiendo una pieza en un museo, una persona ayudando a localizar un objeto sobre una mesa o varias personas compartiendo estrategias para orientarse en un espacio desconocido.

Panel expositivo inspirado en una situación observada durante el trabajo de campo relacionada con la orientación y la comunicación durante una comida grupal.
Figura 5. Panel expositivo inspirado en una situación observada durante la investigación.

Esta exposición podría instalarse en centros culturales, bibliotecas, universidades, espacios municipales o incluso en la vía pública mediante paneles temporales. También podría viajar a distintas ciudades incorporando nuevas experiencias y testimonios recogidos en cada lugar. De esta forma, la propuesta no pretende hablar en nombre de una comunidad concreta, sino abrir un espacio donde estas experiencias puedan ser compartidas y conocidas por más personas.

La exposición se plantea además como un recurso abierto y fácilmente replicable. Todos los materiales se publicarían bajo una licencia Creative Commons CC BY-NC-SA, permitiendo que asociaciones, centros educativos o espacios culturales puedan adaptarla y reutilizarla siempre que se cite la autoría, no exista un uso comercial y las nuevas versiones se compartan bajo las mismas condiciones. La intención es que la propuesta pueda evolucionar con nuevas experiencias y relatos aportados por otras personas.

Simulación de la exposición instalada en un espacio público para acercar los hallazgos de la investigación a la ciudadanía.
Figura 6. Simulación de la exposición itinerante instalada en el espacio público.

Compartiendo los resultados con la comunidad

Además de desarrollar esta propuesta expositiva, he querido devolver parte de los resultados de la investigación a las personas que han participado en ella. Para ello he diseñado un documento divulgativo titulado La autonomía compartida, pensado específicamente para ser compartido con la comunidad que hizo posible este trabajo.

El documento ha sido elaborado siguiendo criterios de accesibilidad para personas con discapacidad visual, incorporando descripciones alternativas de las imágenes, una versión completa narrada en audio por el autor y una maquetación basada en las recomendaciones de accesibilidad para textos impresos de la ONCE. Además, he trabajado minuciosamente en la estructura interna del documento, garantizando una maquetación accesible que permite una navegación jerárquica impecable mediante lectores de pantalla como JAWS o NVDA, asegurando así que el acceso a la información sea plenamente autónomo. Su objetivo no es presentar los resultados en formato académico, sino devolver los hallazgos de una manera comprensible, accesible y útil para las personas participantes.

Figura 7. Documento accesible elaborado para compartir los resultados con la comunidad participante.

 

Versión audio narrada por el autor.


Reflexión final

Creo que una de las cosas que más ha cambiado mi mirada durante esta investigación es haber comprendido que muchas de las barreras y muchas de las soluciones no están únicamente en los objetos o en la tecnología, sino también en la manera en que nos relacionamos con los demás. Por eso esta propuesta no busca diseñar algo nuevo para las personas con discapacidad visual, sino ayudar a que quienes no vivimos esa realidad podamos comprenderla un poco mejor.

Como parte de este proceso, consideré importante que la investigación no quedara únicamente en el ámbito académico. Por ello elaboré una versión accesible de los resultados destinada a las propias personas participantes, intentando devolver parte del conocimiento generado durante el trabajo de campo.

Si algo me llevo de este trabajo de campo es la sensación de que la accesibilidad no siempre depende de grandes innovaciones. A veces aparece en forma de una explicación, una conversación, una mano en un hombro o una pequeña adaptación que permite que todos participen. Quizá el diseño también pueda consistir en aprender a mirar esas situaciones, reconocer su valor y compartirlas con los demás.


Bibliografía

Dylan, J. [Jesse]. (2007, 28 de junio). A shared culture [Vídeo]. Creative Commons. https://creativecommons.org/about/videos/a-shared-culture/

García, J. (2026). Diario de campo: Observación participante con personas con discapacidad visual en Madrid [Manuscrito no publicado].

Lins-Ribeiro, G. [Gustavo]. (1986, agosto). Descotidianizar. Extrañamiento y conciencia práctica. Un ensayo sobre la perspectiva antropológica. Cuadernos de Antropología Social, 3, 65-69. https://doi.org/10.34096/cas.i3.4852

Kjærsgaard, M. G. [Mette Gislev], Otto, T. [Ton]. (2021). El trabajo de campo antropológico y el diseño de potenciales. En Otto, T. [Ton], Smith, R. C. [Rachel Charlotte] & Kjærsgaard, M. G. [Mette Gislev], Entre hacer y conocer: Seis textos sobre antropología del diseño y antropología visual (pp. 74-94). Universidad Nacional Autónoma de México.

Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE). (s.f.). Recomendaciones para presentar textos impresos accesibles a personas con deficiencia visual [Documento técnico]. ONCE.

Restrepo, E. [Eduardo]. (2018). Etnografía: alcances, técnicas y éticas. Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Referencia fuentes externas

Debido a la naturaleza del trabajo académico, las imágenes se han usado únicamente con fines educativos y no comerciales

Figura 1. García, J. [jOse]. (2026, 17 de mayo). Fotografía detalle del diario de campo. [fotografía no publicada].

Figura 2. García, J. [jOse]. (2026, 6 de mayo). Grupo de afiliados en su visita a la fábrica de cerveza [fotografía no publicada].

Figura 3. García, J. [jOse]. (2026, 28 de abril). Grupo de personas invidentes en el Museo Tiflológico de la ONCE en Madrid tocando una maqueta [fotografía no publicada].

Figura 4. Google (2026). [Genera un mockup expositivo fotorealista, arquitectura efímera contemporánea, exposición itinerante sobre accesibilidad y apoyo mutuo entre personas con discapacidad visual. Interior de centro cultural moderno y luminoso. Varios paneles expositivos verticales de gran formato distribuidos en el espacio. Los paneles muestran fotografías documentales en blanco y negro y color de situaciones cotidianas: personas caminando juntas agarradas del hombro, grupos organizándose para cruzar una calle, conversaciones durante una visita a un museo, personas compartiendo una mesa en un restaurante. Diseño gráfico sobrio, elegante y humano. Textos breves en español integrados en los paneles con títulos como: «Una mano en el hombro», «¿Dónde está el pan?», «Describir para compartir», «Orientarse juntos». Ambiente reflexivo, inclusivo y cercano. Visitantes observando los paneles y leyendo los contenidos. Estética de exposición antropológica y de diseño social contemporáneo. Iluminación museográfica profesional, materiales sostenibles, madera clara y metal negro. No tecnología futurista, no pantallas gigantes, no hologramas, no estética corporativa, no caridad, no dramatización de la discapacidad. Enfoque centrado en las relaciones humanas, la colaboración cotidiana y la autonomía construida colectivamente. Fotografía arquitectónica profesional, ultra realista, gran angular, profundidad de campo suave, calidad editorial de revista de diseño y museografía.]. Fotografía editada posteriormente.

Figura 5. Google (2026). [Genera un mockup fotorealista de panel expositivo perteneciente a una exposición itinerante sobre accesibilidad, autonomía y apoyo mutuo entre personas con discapacidad visual. Primer plano de un único panel vertical de gran formato dentro de un centro cultural contemporáneo. Diseño editorial limpio y elegante. Título principal del panel: «¿Dónde está el pan?» Imagen central documental: una comida en grupo en un restaurante o cafetería, personas con discapacidad visual compartiendo mesa, ambiente natural y cotidiano. Una persona señala discretamente la ubicación de un objeto sobre la mesa mientras conversa con otra. No posar para la cámara, escena espontánea y auténtica. Debajo de la imagen aparece un breve texto expositivo en español: «Durante una comida observé cómo los participantes se ayudaban continuamente a localizar objetos sobre la mesa. Un gesto sencillo que pasa desapercibido para muchas personas, pero que facilita la participación y la autonomía en situaciones cotidianas.» El panel incluye pequeñas anotaciones visuales señalando elementos como vaso, pan, cubiertos y platos, mostrando cómo la información se comparte verbalmente dentro del grupo. Diseño museográfico contemporáneo, tipografía elegante, materiales de alta calidad, iluminación profesional de exposición. En segundo plano se ven visitantes leyendo el panel con interés. Ambiente reflexivo, humano y cercano. Sin dramatización, sin paternalismo, sin estética médica ni asistencial. Fotografía arquitectónica y editorial de alta calidad, ultra realista, profundidad de campo suave, estilo exposición antropológica contemporánea.]. Fotografía editada posteriormente.

Figura 6. Google (2026). [Genera un mockup fotorealista de exposición itinerante al aire libre sobre accesibilidad, autonomía y apoyo mutuo entre personas con discapacidad visual. Instalación temporal en un espacio urbano emblemático de Madrid, similar al Parque del Retiro o la Plaza de Oriente. Grandes paneles expositivos distribuidos a lo largo de un paseo peatonal, integrados de forma respetuosa en el entorno urbano. Los paneles muestran fotografías documentales, ilustraciones y testimonios breves sobre situaciones cotidianas observadas durante un trabajo de campo con personas con discapacidad visual: caminar agarrados al hombro de otra persona, orientarse en grupo, describir una obra de museo, localizar objetos en una mesa o compartir estrategias para desplazarse por la ciudad. Ciudadanos de diferentes edades recorren la exposición, leen los paneles y conversan entre ellos. Ambiente cotidiano y natural, sin ceremonia ni inauguración oficial. La exposición forma parte de la vida urbana y genera curiosidad entre los transeúntes. Diseño gráfico contemporáneo y elegante, paneles blancos con tipografía negra, fotografías de gran formato y citas breves en español. Materiales sostenibles y estructura modular fácilmente transportable. Atmósfera humana, reflexiva y cercana. Sin dramatización de la discapacidad, sin mensajes asistencialistas, sin campañas institucionales. El foco está en visibilizar pequeñas acciones cotidianas de apoyo mutuo y colaboración. Fotografía arquitectónica profesional, ultra realista, iluminación natural de tarde suave, calidad editorial de revista de diseño social y espacio público. Gran angular, profundidad de campo moderada, composición limpia y contemporánea.]. Fotografía editada posteriormente.

Nota sobre el uso de IA: El código HTML/CSS utilizado para la maquetación de esta entrada ha sido generado parcialmente y optimizado mediante el uso de ChatGPT (OpenAI). El autor ha revisado, verificado y adaptado dicho código para su correcta visualización en la plataforma WordPress (Folio).

Debate0en Reto 4: Compartir el diseño

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Reto 3: Etnografía para el diseño

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Reto 3: Etnografía para el diseño

Reto 3 · Etnografía para el diseño Introducción Para este trabajo de campo he continuado la investigación iniciada en el Reto 2…
Reto 3 · Etnografía para el diseño Introducción Para este trabajo de campo he continuado la investigación iniciada en…

Reto 3 · Etnografía para el diseño


Introducción

Para este trabajo de campo he continuado la investigación iniciada en el Reto 2 en torno a la Agencia de la ONCE de Ciudad Lineal, en Madrid. Mi intención inicial era acercarme a una comunidad concreta para observar cómo las personas ciegas o con discapacidad visual se relacionan con la tecnología, los objetos cotidianos y el espacio urbano.

Más que centrarme únicamente en la discapacidad visual como tal, me interesaba observar las prácticas que aparecen alrededor de ella: cómo utilizan el móvil, cómo se desplazan por la ciudad, cómo interactúan con otras personas o qué estrategias desarrollan cuando el entorno no está pensado para ellas.

El acceso a la comunidad fue posible gracias a mi amigo Colín, afiliado de la ONCE y muy implicado en la organización de actividades para otros afiliados. Gracias a él pude acompañar al grupo en distintas actividades culturales y de ocio durante varias semanas.

En el trabajo anterior ya planteaba la intención de aproximarme a esta realidad desde una cierta actitud de “extrañamiento” (Lins-Ribeiro, 1986), tratando de observar acciones cotidianas —como cruzar una calle, utilizar el metro o pedir comida en un restaurante— como si las estuviera viendo por primera vez.

Sin embargo, conforme avanzaba el trabajo de campo fui descubriendo que muchas de las cuestiones más interesantes no tenían tanto que ver con la tecnología en sí, sino con la manera en que las personas construyen autonomía, se organizan colectivamente y desarrollan estrategias para relacionarse con el entorno. Este trabajo recoge precisamente esa experiencia y algunos de los principales hallazgos surgidos durante la observación participante junto al grupo.

Fachada Agencia ONCE de Ciudad Lineal, Madrid.
Figura 1. Fachada Agencia ONCE de Ciudad Lineal, Madrid.

Descripción del trabajo de campo

El trabajo de campo se desarrolló junto a afiliados de la ONCE de la Agencia de Ciudad Lineal, en Madrid. A lo largo de varias semanas participé en distintas actividades organizadas por la propia comunidad, intentando integrarme de la forma más natural posible dentro de las dinámicas del grupo.

El acceso al campo fue posible gracias a mi amigo Colín, afiliado y trabajador de la ONCE, que además participa activamente en la organización de actividades para otros afiliados. Esto facilitó mucho la entrada al grupo porque evitaba que apareciera como un desconocido total. Desde el principio fui presentado como alguien que estaba realizando un trabajo universitario relacionado con antropología del diseño, aunque en muchos momentos terminé participando también como acompañante o apoyo durante los desplazamientos.

Las actividades en las que participé fueron bastante variadas:

  • Visita al Museo Naval de Madrid.
  • Visita al Museo Tiflológico.
  • Visita con cata a la fábrica artesanal de cerveza La Caníbal.
Acceso del Museo Tiflológico de la ONCE en Madrid.
Figura 2. Acceso del Museo Tiflológico de la ONCE en Madrid.

Además de las propias actividades, una parte importante del trabajo de campo ocurrió durante los desplazamientos en metro, autobús y caminando por la ciudad. De hecho, muchas de las observaciones más interesantes aparecieron precisamente en esos momentos aparentemente cotidianos: entrando en el metro, cruzando una calle, buscando una barandilla o intentando organizar un pedido en un restaurante.

La metodología utilizada fue principalmente la observación participante. No me interesaba realizar entrevistas rígidas ni cuestionarios cerrados, sino intentar que las conversaciones surgieran de forma natural dentro de las propias actividades.

Muchas veces las situaciones más interesantes aparecían espontáneamente: bromas durante una comida, comentarios sobre tecnología, dudas en el metro o conversaciones informales mientras caminábamos.

Para registrar la información utilicé principalmente tres herramientas:

  • Notas rápidas en el móvil.
  • Grabaciones de voz personales después de las actividades.
  • Un pequeño diario de campo donde reorganizaba posteriormente observaciones y reflexiones.

Durante el trabajo de campo intenté mantener una actitud bastante abierta y respetuosa. Había temas que preferí no preguntar directamente durante las primeras visitas porque entendía que podían resultar demasiado personales o invasivos.

También aparecieron pequeños dilemas relacionados con mi papel dentro del grupo. En algunos momentos actuaba simplemente como observador, pero en otros terminaba ayudando a guiar personas por el metro, avisando de obstáculos o acompañando desplazamientos. Eso hacía que mi posición oscilara continuamente entre participante, acompañante y observador.

Precisamente esa mezcla entre observación y participación fue probablemente una de las partes más interesantes de toda la experiencia.


Hallazgos etnográficos

Tecnología y autonomía

Uno de los aspectos que más me interesaban antes de comenzar el trabajo de campo era la relación entre discapacidad visual y tecnología. Mi idea inicial estaba bastante centrada en herramientas como lectores de pantalla, asistentes de voz o dispositivos inteligentes.

A Colín lo conozco desde hace casi veinte años. Padece de retinosis pigmentaria y ha ido perdiendo la visión progresivamente hasta el punto en el que ahora sólo percibe ciertas luces y sombras que le ayudan a ubicar volúmenes en el espacio, pero ya sin definición. Es una persona que ha pasado de trabajar como farmacéutico y jugador de rugby a empleado y afiliado de la ONCE. Uno de los momentos que más me impactó ocurrió observándole mientras trabajaba en su despacho con el ordenador. Utiliza la pantalla con un nivel de zoom enorme, aunque en la práctica no la ve, y no emplea ratón. Todo el manejo del sistema lo realiza mediante teclado y lector de pantalla, con los ojos cerrados, concentrado.

Colín trabajando en su ordenador y iPhone.
Figura 3. Colín trabajando en su ordenador y iPhone.

Mientras redactaba un correo electrónico, el ordenador iba reproduciendo continuamente el texto mediante voz sintetizada a una velocidad que para mí resultaba prácticamente imposible de seguir. Aun así, él trabajaba con absoluta naturalidad, desplazándose por el documento mediante combinaciones de teclas y corrigiendo palabras sin aparente dificultad. Al mismo tiempo, usaba su iPhone para buscar información y seguir trabajando en el ordenador.

Recuerdo perfectamente la sensación de saturación que me produjo aquella escena: el ordenador hablando, el móvil hablando y aun así, él manteniendo una conversación conmigo de manera completamente normal. Le pregunté cómo era capaz de entender aquella voz tan acelerada y sonrió respondiéndome algo parecido a:

“Bueno… uno se hace. Es como preguntar cómo hace alguien para andar.”

Aquella respuesta me hizo pensar bastante porque yo estaba observando esa situación como algo extraordinario, mientras que para él formaba parte absoluta de la rutina cotidiana.

También me llamó mucho la atención la importancia que Apple tiene dentro de la comunidad en cuestiones de accesibilidad. VoiceOver aparecía constantemente durante las actividades: leyendo mensajes, indicando opciones en pantalla o guiando el desplazamiento por aplicaciones.

Aun así, una de las cuestiones más interesantes fue descubrir que no todas las personas tienen la misma relación con la tecnología. Me sorprendió descubrir que algunas personas ciegas no utilizan Braille ni muestran interés en aprenderlo. Yo llegaba al trabajo de campo con la idea preconcebida de que el Braille era una herramienta universal dentro de la comunidad ciega.

En algunos casos existía resto visual suficiente para leer textos ampliados o “en tinta”. En otros, aparecía una cuestión importante relacionada con la accesibilidad económica. Dispositivos como iPhone, relojes inteligentes o las gafas RayBan Meta surgían en conversaciones como herramientas útiles, pero también como tecnologías económicamente inaccesibles para parte de la comunidad.

El cuerpo, el bastón y la orientación

Otra de las cuestiones que más me llamó la atención fue la relación entre cuerpo, orientación y espacio urbano. Antes de comenzar esta experiencia veía el bastón principalmente como una herramienta simple de apoyo o detección de obstáculos. Sin embargo, conforme fui acompañando al grupo empecé a entender que funciona casi como una extensión corporal.

Los movimientos con el bastón no eran aleatorios. Cada persona tenía ritmos, velocidades y formas de desplazamiento bastante distintas. Había personas que se movían con muchísima seguridad de forma independiente, detectando bordillos, escaleras o desniveles prácticamente sin dificultad. Otras preferían agarrarse al codo de un acompañante vidente.

En desplazamientos grupales aparecía una organización bastante interesante: una persona se agarraba al guía y otra al compañero anterior, formando pequeñas cadenas humanas muy coordinadas.

También me llamó mucho la atención cómo muchas personas desarrollan una memoria espacial muy precisa.

En determinadas líneas de metro donde no había locuciones claras aparecía cierta desorientación, y algunos afiliados preguntaban constantemente en qué parada estábamos o cuántas estaciones quedaban.

Uno de los momentos que más me impactó ocurrió en un paso de peatones sin señal acústica. Varias personas comenzaron a cruzar en rojo y algunos afiliados interpretaron el movimiento general como señal para avanzar también. Tuve que frenarlos rápidamente porque venían coches. Aquella escena me hizo darme cuenta de lo dependientes que somos de señales visuales incluso para algo tan cotidiano como cruzar una calle.

También observé cómo algunas personas utilizaban mucho más el sonido y la memoria corporal para orientarse. En ciertos casos incluso aparecían pequeños movimientos repetitivos de cabeza mientras escuchaban o intentaban ubicarse espacialmente.


Accesibilidad social y experiencias multisensoriales

Las visitas al Museo Naval, al Museo Tiflológico de la ONCE y a la fábrica de cerveza La Caníbal fueron especialmente interesantes porque me hicieron pensar en otras formas posibles de accesibilidad y en cómo la experiencia de un espacio cambia completamente dependiendo de cómo se percibe.

La primera actividad en la que participé fue la visita al Museo Naval de Madrid. Allí tuve una de las primeras sensaciones claras de “extrañamiento” durante el trabajo de campo. El museo había autorizado excepcionalmente que el grupo pudiera tocar determinados objetos de la colección para facilitar la experiencia a las personas ciegas. Había pequeñas esculturas, maquetas de barcos, proyectiles, cañones e incluso algunos instrumentos de navegación que normalmente solo pueden observarse tras las vitrinas.

Me llamó la atención una maqueta de barco que varios afiliados recorrían lentamente con las manos mientras el guía describía las distintas partes de la embarcación. Mientras yo entendía el objeto prácticamente de un vistazo, ellos iban reconstruyéndolo poco a poco mediante el tacto, deteniéndose en detalles concretos de las cubiertas, mástiles o cañones laterales. Recuerdo incluso cómo uno de ellos preguntaba por la altura real del barco o cómo se distribuían las distintas plantas interiores, tratando de completar mentalmente el objeto a partir de lo que tocaba y escuchaba.

También fue interesante observar cómo reaccionaban algunos visitantes del museo al ver al grupo tocando las piezas. Se notaba cierta sorpresa e incluso curiosidad, probablemente porque rompía completamente la norma habitual de “no tocar” dentro del espacio museístico. De alguna manera, aquella escena cambiaba temporalmente las reglas normales del museo.

Grupo de personas invidentes en el Museo Naval de Madrid tocando un busto.
Figura 4. Grupo de personas invidentes en el Museo Naval de Madrid tocando un busto.

En cambio, en el Museo Tiflológico tocar no era una excepción, sino la lógica principal del espacio. Allí había maquetas táctiles de monumentos como la Torre Eiffel, el Taj Mahal o partes de la Alhambra diseñadas específicamente para ser exploradas con las manos. La experiencia era completamente distinta a la del Museo Naval porque todo estaba pensado desde el principio para ser recorrido táctilmente. Las personas no necesitaban permiso para tocar ni había sensación de estar rompiendo una norma implícita del museo.

Recuerdo observar cómo una de las afiliadas recorría lentamente con los dedos la reproducción del techo de la sala de las Dos Hermanas de la Alhambra mientras comentaba en voz alta cómo le impresionaba la formación geométrica que tenía. Otra persona se detenía en una maqueta del Taj Mahal intentando hacerse una idea del tamaño real de la cúpula central comparándola con el resto del edificio.

Era interesante y notorio el tiempo que dedicaban a cada maqueta. Mientras una persona vidente puede recorrer visualmente un objeto en apenas unos segundos, aquí la experiencia era mucho más lenta y progresiva. Las manos iban construyendo el espacio poco a poco.

Grupo de personas invidentes en el Museo Tiflológico de la ONCE en Madrid tocando una maqueta.
Figura 5. Grupo de personas invidentes en el Museo Tiflológico de la ONCE en Madrid tocando una maqueta.

Esto me hizo pensar que muchas personas ciegas construyen imágenes mentales de lugares históricos a partir de relatos, descripciones o referencias culturales parciales, y que el museo les permitía reorganizar mentalmente esos espacios de una forma mucho más tangible.

La experiencia en la fábrica de cerveza La Caníbal también resultó muy interesante desde el punto de vista sensorial. Gran parte de la actividad se organizaba alrededor del olor, el tacto y el gusto: tocar cereales, distinguir lúpulos o identificar matices en las distintas cervezas. Nada más entrar en la fábrica nos avisaron de que estaban en pleno proceso de elaboración y que probablemente notaríamos un fuerte olor a levadura y fermentación. El ambiente recordaba bastante a una mezcla entre panadería y cereal tostado. Aquello ya generó las primeras bromas dentro del grupo.

Hubo un momento en el que el responsable de la fábrica nos pasó distintos tipos de cereal para que los tocáramos y masticáramos. Algunos afiliados comentaban cómo distinguían rápidamente las diferencias entre el cereal más tostado y el más suave únicamente por el olor y el sabor. Después ocurrió algo parecido con los distintos tipos de lúpulo, que iban pasando de mano en mano mientras cada persona describía las sensaciones que le producía.

Grupo de afiliados en su visita a la fábrica de cerveza.
Figura 6. Grupo de afiliados en su visita a la fábrica de cerveza.

Durante las comidas también aparecían pequeñas situaciones cotidianas que me llamaron bastante la atención. En varias ocasiones algunos afiliados preguntaban dónde estaba el pan, el vaso o determinados platos que en realidad tenían muy cerca. Muchas veces localizaban los objetos utilizando el dorso de la mano o manteniendo una organización bastante fija sobre la mesa para recordar la posición de cada cosa.

Recuerdo otra situación en la que Colín preguntó si habían traído pan cuando lo tenía prácticamente delante de la mano. Aquello, que inicialmente podía parecer anecdótico, me hizo darme cuenta de hasta qué punto muchas dinámicas cotidianas alrededor de una mesa dependen constantemente de referencias visuales que las personas videntes damos completamente por hechas.

Siguiendo en el contexto de comidas en restaurantes, apareció además una situación que me hizo pensar bastante sobre accesibilidad social. El día de la visita a La Caníbal, el número de participantes era alto, 22 personas. Una vez sentados en las mesas, el camarero comenzó a preguntar uno por uno qué quería pedir cada persona, pero al tratarse de un grupo grande empezó a generarse bastante confusión. En ese momento uno de los afiliados propuso reorganizar completamente la dinámica:

“Mejor di una hamburguesa y que levanten la mano los que la quieran.”

La situación se resolvió inmediatamente.

Aquello me hizo pensar que muchas veces las soluciones más eficaces no tienen por qué ser tecnológicas. A veces aparecen simplemente reorganizando la manera en que las personas interactúan y comparten la información.


Humor, comunidad y diversidad

Otra de las cosas que más me sorprendió durante el trabajo de campo fue el ambiente dentro del grupo. Antes de comenzar creo que esperaba un entorno más serio o centrado continuamente en las dificultades derivadas de la discapacidad visual. Sin embargo, el humor aparecía constantemente en prácticamente todas las actividades.

Bromas sobre bastones, despistes o situaciones cotidianas formaban parte continua de la interacción del grupo. Eso rompía bastante con cierta visión excesivamente paternalista que muchas veces existe desde fuera respecto a la discapacidad.

También me despertó interés la facilidad con la que reconocían voces y personas. En varias ocasiones, afiliados con los que apenas había coincidido una vez me reconocían inmediatamente simplemente al escucharme hablar, mientras que yo mismo era incapaz de recordar algunos nombres con tanta rapidez.

Otra cuestión importante fue descubrir la enorme diversidad interna que existe dentro de la propia comunidad. Antes del trabajo de campo tenía una visión bastante homogénea sobre la discapacidad visual. Sin embargo, encontré personas con grados de visión muy distintos, diferentes niveles de autonomía y relaciones completamente diferentes con la tecnología.

Y probablemente uno de los hallazgos más importantes fue precisamente entender que no existe una única manera de vivir la discapacidad visual.


Aprendizajes y reflexión personal

Afiliada de la agencia caminando por la calle con su perro guía.
Figura 7. Afiliada de la agencia caminando por la calle con su perro guía.

Creo que una de las principales cosas que he aprendido durante este trabajo de campo es que la discapacidad visual no puede entenderse únicamente desde la falta de visión.

Antes de comenzar la investigación, gran parte de mi atención estaba puesta en cuestiones relacionadas con tecnología o accesibilidad digital. Sin embargo, conforme fui compartiendo tiempo con el grupo empecé a entender que lo realmente interesante no estaba solamente en la tecnología, sino en las estrategias cotidianas que las personas desarrollan alrededor de ella y del propio entorno.

Creo que una de las cosas que más cambió mi mirada fue descubrir hasta qué punto muchas barreras no están tanto en la discapacidad en sí como en la manera en que se organizan los espacios y determinadas dinámicas cotidianas.

También me sorprendió muchísimo la autonomía de muchas personas del grupo. En varias ocasiones, cuando terminaban las actividades y yo me despedía, me quedaba con la sensación de querer preguntar si realmente podían volver solos a casa o si necesitaban ayuda adicional. La respuesta casi siempre era la misma:

“Sí, tranquilo, todo bien.”

Con el tiempo me di cuenta de que parte de esa necesidad constante de ayudar nacía más de mis propios prejuicios como persona vidente que de una necesidad real por parte de ellos.

Otra cuestión que desmontó completamente mis ideas previas fue descubrir la enorme diversidad dentro de la propia comunidad. Antes del trabajo de campo tenía una imagen bastante homogénea sobre las personas ciegas. Pensaba que prácticamente todas utilizaban Braille, lectores de pantalla o determinadas herramientas tecnológicas similares.

La realidad resultó muchísimo más compleja.

Había personas muy interesadas en nuevas tecnologías y otras completamente alejadas de ellas. Algunas utilizaban constantemente asistentes de voz o dispositivos avanzados y otras apenas mostraban interés por aprender nuevas herramientas.

También aparecieron cuestiones económicas que yo apenas había considerado al inicio. Tecnologías que para mí podían parecer soluciones evidentes no siempre eran accesibles económicamente para todo el mundo.

Creo que otra de las cosas más importantes que aprendí fue entender que la accesibilidad no depende únicamente de dispositivos o normativas.

Durante el trabajo de campo observé constantemente pequeñas soluciones sociales espontáneas:

  • Reorganizar un pedido.
  • Describir un espacio.
  • Ayudarse entre compañeros.
  • Explicar verbalmente referencias.
  • Adaptar dinámicas de manera natural.

Eso me hizo replantearme bastante mi propia idea de diseño. Antes tendía a pensar el diseño principalmente como creación de objetos o interfaces. Sin embargo, esta experiencia me hizo entender que el diseño también aparece en:

  • Formas de interacción.
  • Organización social.
  • Dinámicas espaciales.
  • Maneras de comunicar.
  • Experiencias multisensoriales.

Creo que precisamente todos estos hallazgos son los que abren el camino hacia el siguiente reto de la asignatura.

Más que pensar únicamente en “diseñar para personas ciegas”, esta experiencia me ha hecho empezar a entender el diseño como una forma de intervenir sobre relaciones, dinámicas sociales y situaciones cotidianas. Muchas de las soluciones más útiles que observé durante el trabajo de campo no aparecían mediante tecnología compleja, sino reorganizando pequeñas interacciones entre las personas. De alguna manera, todo esto conecta bastante con la idea de “diseño de potenciales” planteada por Kjærsgaard y Otto (2012), donde el diseño no se entiende únicamente como creación de objetos, sino también como transformación de experiencias y contextos cotidianos.


Anexo

Fotografía detalle del diario de campo, visita al Museo Naval.
Figura 8. Fotografía detalle del diario de campo.

Me permito añadir este breve anexo con algunos ejemplos de notas de campo y fragmentos de conversaciones surgidos durante el trabajo etnográfico realizado junto a afiliados de la Agencia de la ONCE de Ciudad Lineal.

Durante las primeras visitas y encuentros informales con el grupo —principalmente comidas y cafés— utilicé una libreta pequeña para realizar anotaciones rápidas mientras conversábamos. Sin embargo, en las actividades realizadas fuera de espacios estáticos, como la visita al Museo Naval, el desplazamiento constante hacía bastante incómodo escribir a mano, por lo que terminé utilizando principalmente el teléfono móvil para tomar notas rápidas y reorganizarlas posteriormente en casa.

En las siguientes actividades, especialmente en el Museo Tiflológico y en la visita a la fábrica de cerveza La Caníbal, opté ya directamente por el uso del iPhone para facilitar la toma inmediata de observaciones, frases o reflexiones surgidas durante el recorrido. En varias ocasiones también grabé pequeñas notas de voz al terminar las actividades o durante el trayecto de vuelta a casa, aprovechando que todavía tenía muy fresca gran parte de la experiencia vivida y de las conversaciones mantenidas durante el día.

Notas rápidas tomadas durante el trabajo de campo.
Figura 9. Transcripción de entrevista.

Algunas de las conversaciones y entrevistas mantenidas con afiliados no aparecen desarrolladas directamente dentro del cuerpo principal del trabajo, pero sí me sirvieron para comprender mejor dinámicas, experiencias y formas de relacionarse dentro de la comunidad. En varios casos preferí no incluir determinados fragmentos completos en el texto principal por tratarse de relatos especialmente personales, cuestiones médicas o conversaciones que, aunque fueron importantes para mi comprensión global del trabajo de campo, habrían desplazado el foco principal de la investigación.

Aunque tomé varias fotografías durante el trabajo de campo, en la maquetación final del documento decidí incluir únicamente aquellas que ayudaban realmente a contextualizar el texto principal.

El objetivo de este anexo es complementar la memoria presentada mostrando algunos ejemplos reales de observaciones, fragmentos conversacionales y anotaciones realizadas durante el proceso de investigación.

Fotografía del diario de campo, entrevistas varias.
Figura 10. Fotografía del diario de campo, entrevistas varias.
Capturas varias de notas tomadas en el iPhone.
Figura 11. Capturas varias de notas tomadas en el iPhone.
Fotografía de los afiliados esperando el acceso a La Canibal.
Figura 12. Fotografía de los afiliados esperando el acceso a La Canibal.
Fotografía de otro ejemplo de persona invidente reconstruyendo imagen mental de la maqueta
Figura 13. Fotografía de otro ejemplo de persona invidente reconstruyendo imagen mental de la maqueta
Grupo de visitantes invidentes escuchando explicación del guía del Museo Naval de Madrid.
Figura 14. Grupo de visitantes invidentes escuchando explicación del guía del Museo Naval de Madrid.

Bibliografía

Domènech, M. [Miquel]. (2021). ¿Pueden los robots cuidarnos? [recurso de aprendizaje audiovisual]. Fundació Universitat Oberta de Catalunya (FUOC).

Lins-Ribeiro, G. [Gustavo]. (1986, agosto). Descotidianizar. Extrañamiento y conciencia práctica. Un ensayo sobre la perspectiva antropológica. Cuadernos de Antropología Social, 3, 65-69. https://doi.org/10.34096/cas.i3.4852

Kjærsgaard, M. G. [Mette Gislev], Otto, T. [Ton]. (2021). El trabajo de campo antropológico y el diseño de potenciales. En Otto, T. [Ton], Smith, R. C. [Rachel Charlotte] & Kjærsgaard, M. G. [Mette Gislev], Entre hacer y conocer: Seis textos sobre antropología del diseño y antropología visual (pp. 74-94). Universidad Nacional Autónoma de México.

Restrepo, E. [Eduardo]. (2018). Etnografía: alcances, técnicas y éticas. Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Referencia fuentes externas

Debido a la naturaleza del trabajo académico, las imágenes se han usado únicamente con fines educativos y no comerciales

Figura 1. Apple. (2026). Fachada de la Agencia de la ONCE, Ciudad Lineal (Madrid) [fotografía]. Imagen original de Apple Maps retocada por el autor con Adobe Photoshop. https://maps.apple.com/

Figura 2. García, J. [jOse]. (2026, 28 de abril). Entrada a la zona visitable del Museo Tiflológico de la ONCE en Madrid [fotografía no publicada].

Figura 3. García, J. [jOse]. (2026, 6 de mayo). Colín trabajando en su ordenador y iPhone [fotografía no publicada].

Figura 4. García, J. [jOse]. (2026, 14 de abril). Grupo de personas invidentes en el Museo Naval de Madrid tocando un busto [fotografía no publicada].

Figura 5. García, J. [jOse]. (2026, 28 de abril). Grupo de personas invidentes en el Museo Tiflológico de la ONCE en Madrid tocando una maqueta [fotografía no publicada].

Figura 6. García, J. [jOse]. (2026, 6 de mayo). Grupo de afiliados en su visita a la fábrica de cerveza [fotografía no publicada].

Figura 7. García, J. [jOse]. (2026, 6 de mayo). Afiliada de la agencia caminando por la calle con su perro guía [fotografía no publicada].

Figura 8. García, J. [jOse]. (2026, 17 de mayo). Fotografía detalle del diario de campo, visita al Museo Naval. [fotografía no publicada].

Figura 9. García, J. [jOse]. (2026, 17 de mayo). Captura de pantalla de transcripción de grabación. [captura de pantalla].

Figura 10. García, J. [jOse]. (2026, 17 de mayo). Fotografía del diario de campo, entrevistas varias. [fotografía no publicada].

Figura 11. García, J. [jOse]. (2026, 17 de mayo).Capturas varias de notas tomadas en el iPhone. [captura de pantalla].

Figura 12. García, J. [jOse]. (2026, 6 de mayo). Fotografía de los afiliados esperando el acceso a La Canibal. [fotografía no publicada].

Figura 13. García, J. [jOse]. (2026, 28 de abril). Fotografía de otro ejemplo de persona invidente reconstruyendo imagen mental de la maqueta. [fotografía no publicada].

Figura 14. García, J. [jOse]. (2026, 14 de abril). Grupo de visitantes invidentes escuchando explicación del guía del Museo Naval de Madrid. [fotografía no publicada].

Nota sobre el uso de IA: El código HTML/CSS utilizado para la maquetación de esta entrada ha sido generado parcialmente y optimizado mediante el uso de ChatGPT (OpenAI). El autor ha revisado, verificado y adaptado dicho código para su correcta visualización en la plataforma WordPress (Folio).

Debate0en Reto 3: Etnografía para el diseño

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